Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 25 de febrero, 2019.- No cabe duda que también lo que no sueñas lo puedes lograr y es lo que ha sucedido con la película Roma, dirigida por Alfonso Cuarón, que este domingo obtuvo tres premios Óscar: a la mejor película extranjera, al mejor director y por su fotografía.

Y como siempre sucede en estos casos,  la inmensa mayoría de los mexicanos nos enorgullecemos y disfrutamos los premios como si nosotros mismos hubiéramos hecho algo en la película, más allá de verla, al grado de que de inmediato cambió la tradicional frase de ¡Viva México, cabrones! Por la de ¡Viva México, Cuarones!

Y es que para los demás mortales que sólo fungimos como espectadores, lo sucedido con esta película rebasa cualquier sueño, y al margen de los debates de que si la cinta era aburrida o no, de las discusiones sobre el racismo y todo lo que se generó en su entorno, la mayoría de los mexicanos hacemos propios los triunfos ajenos.

Decíamos al inicio de este artículo que también lo que no sueñas lo puedes lograr, y no me refiero a Alfonso Cuarón, que desde luego siempre tuvo el anhelo de que una noche como la de ayer fuera realidad, sino al caso particular de Yaritza Aparicio, que seguramente ni en sus mejores sueños hubiera podido imaginarse que podría convertirse en toda una celebridad a nivel mundial.

Recordemos que esta joven oaxaqueña era una maestra de escuela y que asistió a la audición de Cuarón únicamente acompañando a su hermana, pero al tener ésta una indisposición por su embarazo, Yalitza salió al quite, sólo por cumplir con el compromiso. Y de ahí, directo a los cuernos de la luna. No ganó el Óscar, pero aun así su triunfo fue avasallador.

Cuántos de nosotros quisiéramos que nos pasara algo similar, casi como ganarse el premio mayor de la lotería sin ni siquiera comprar boleto. Lo positivo es que celebramos esos triunfos como si fueran propios, así somos los mexicanos afortunadamente. ¡Viva México, Cuarones!