Fernando Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

CDMX, 23 de septiembre, 2019.- La desesperación crece entre los adversarios políticos, quienes con nostalgia seguramente recuerdan los privilegios que discrecionalmente se daban, me refiero a la clase política que antes concentraban el poder en la opacidad y hoy se muestran como decanos de la presunta democracia.

Entre el elenco del aniversario de los 80 años del PAN, destacó el ex presidente Vicente Fox Quesada, quien al parecer padece de amnesia pues no recuerda que durante su administración fracasaron sus dos grandes proyectos: el de la reforma del Estado, la cual quedó en los archivos y el aeropuerto de Texcoco, que se detuvo en agosto de 2002, ante la protesta social encabezada por residentes del municipio Atenco.

Fox Quesada al principio de su sexenio presidencial se pudo considerar popular, sin embargo, con el tiempo su legitimidad se resquebrajó al dejar al país en un clima de polarización, pues el narcotráfico ganó territorios y se fortaleció no sólo en la frontera norte, sino en estados como Michoacán y Guerrero; donde el crecimiento del consumo interno de drogas coincidió con unas fuerzas policiacas rebasadas y corrompidas por el crimen organizado.

El conflicto que sostuvo en Oaxaca, con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), dejó en evidencia su incapacidad para negociar, pues la represión, impunidad y violación a los derechos humanos se mostraron como en los viejos tiempos de los gobiernos del PRI.

En cuanto a la economía, se menciona que de un crecimiento del 7% del PIB, se pasó a un decrecimiento en 2001 por la recesión de Estados Unidos; el crecimiento se recuperó entre 2003 y 2004 a niveles del 3% y de nueva cuenta volvió a caer con la crisis que se detonó a finales de 2008.

De esta manera, la gestión de Vicente Fox Quesada quedó registrada como parte de la continuidad y mantenimiento de una crisis del sistema político mexicano, la cual se profundizó con la administración consecutiva del panista Felipe Calderón Hinojosa.

Por ello, hoy el acercamiento del ex panista con las dirigencias del PRI, PAN, PRD y MC y con los ex panistas Felipe Calderón y Margarita Zavala, para formar un frente contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador carece de legitimidad y dirección, pues podrá insistir en convocar a los personajes más siniestros de la política mexicana para “darle en la madre a la Cuarta Transformación”, no obstante, resulta difícil de pensar que los mexicanos olvidaron a un personaje tan cuestionado que ni siquiera tuvo oportunidad de rendir su último Informe de Gobierno ante el pleno de la Cámara de Diputados, como tradicionalmente se realizaba.

México necesita de una oposición legítima que cuestione y critique; que debata y proponga; que sirva de contrapeso contra los posibles excesos de poder de cualquier mandatario, pero no necesita de una clase política reciclada que demostró ser corrupta e incapaz para resolver los problemas del país.

El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la FCPyS; Maestro en Comunicación y Política; doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Comunicación y Política por la UAM Xochimilco. Es consultor político y ha sido periodista en medios locales y nacionales. (ferelorriaga@politicas.unam.mx)