Ignacio Ramírez/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 7 de febrero, 2019.-  “–Cuatro—dijo el Jaguar. Los rostros se suavizaron en el resplandor vacilante que el globo de luz difundía por el viento, a través de escasas partículas limpias de vidrio: el peligro había  desaparecido para todos, salvo para Porfirio Cava. Los dados estaban quietos, marcaban tres y uno, su blancura contrastaba con el suelo sucio”. (Mario Vargas Llosa, La ciudad y los perros.

El escritor peruano nació en marzo de 1936 en la población de Arequipa. Comentó en el prólogo de uno de sus libros que comenzó a escribir La ciudad y los perros en 1958 que el manuscrito estuvo rodando como alma en pena, de editorial en editorial. “Este es libro que más sorpresas me ha deparado y gracias al cual comencé a sentir que se hacía realidad el sueño que alentaba desde el pantalón corto: llegar a ser algún día escritor.

El 10 de diciembre de 2010 recibió el Premio Nobel de Literatura. Quien modestamente declaró que si pudiera resucitar al  argentino Jorge Luis Borges le entregaría este reconocimiento. Vargas llosa ya era famoso en México cuando la revista Vuelta organizó un encuentro internacional de intelectuales que se trasmitía en televisión, y el escritor peruano al hablar de las dictaduras en América Latina dijo que en México se vivía  una dictadura camuflada, o para decir directamente: la dictadura perfecta.

El libro más conocido  de Vargas Llosa en México es sin duda Los cachorros, novela corta, lectura obligada en algunas preparatorias, y  también fue llevada al cine. El escritor peruano es esencial en el recuento latinoamericano, aunque lo mismo como se autodefinió Borges, ha sido ideológicamente pobre.