Héctor Tenorio/Noticias y Debate M3

CDMX, 30 de noviembre, 2018.- En enero de 1966,  en el marco de la Conferencia Tricontinental, celebrada en La Habana, Cuba, el comandante Fidel Castro, en un receso,  se acercó a un reducido grupo de mexicanos y les explicó que una de las principales diferencias entre ambos países consistía en que México contaba con una larga tradición constitucionalista.

Es necesario contextualizar las palabras del finado líder revolucionario y remontarnos al final de la guerra de independencia de Cuba contra España, en la cual, los Estados Unidos contribuyeron a concretarla. En ese entonces, Washington convenció a La Habana de anexar a su Constitución de 1901, la Enmienda Platt que le permitía al gobierno estadounidense ejercitar el derecho de intervenir para preservar la precaria independencia.

Además obtuvo derechos a comprar o arrendar determinadas partes del territorio cubano y establecer bases navales y carboneras. Dos años más tarde, ambas naciones suscribieron el convenio para las Estaciones Carboneras y Navales que incluyó la Bahía de Caimanera en Guantánamo. En el 1933 la Enmienda Platt fue derogada.

Al triunfo de la Revolución Cubana se decretó la Ley Fundamental, que en lo esencial se apoyó en la Constitución de 1940, aunque tuvo continuas transformaciones sustanciales. Sería hasta el 24 de febrero de 1976 cuando se aprobó un nuevo texto constitucional, sufrió tres enmiendas, la última en  2002.

Generaciones enteras crecieron y entendieron el mundo a partir de ella: Los hombres que hicieron la revolución fallecieron o se alejaron del poder. Los opositores envejecieron en el exilio. Incluso Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama cambió su política exterior hacia la isla, el embargo comercial pareció que llegaría a su fin, pero con la llegada al poder de Donald Trump, todo se frenó.

Tal situación provocó una profunda reflexión en la sociedad cubana que los llevó a impulsar una nueva Carta Magna, el ante proyecto fue analizado y aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el 22 de junio  de 2018. Se propuso mantener once artículos, modificar 113 y eliminar 13.

En este 2019 ha habido algunos avances. Cabe precisar que para realizar una reforma constitucional no es necesario convocar a una asamblea constituyente pues la constitución en su artículo 69 establece que la ANPP es el órgano supremo del poder del Estado. En el 70 establece al poder legislativo como único órgano de potestad constituyente y legislativa en ese país.

En abril de este año se aprobaron una serie de reformas que implican democratizar al país y abrir la economía al exterior. Sin embargo, Cuba se formó durante décadas  como una nación distinta donde la sociedad de consumo avanzó muy poco, a pesar de las demandas juveniles. No será fácil lograr cambios radicales, pero seguramente será  de manera paulatina como  se comenzará a transformar la nueva Cuba que tiene muy buenos cimientos en materia educativa, y ha sido afectada muy poco en cuanto a degradación social que está en auge en países neoliberales.