Emiliano Pérez Peralta/Noticias y Debate M3

–¿Qué te dijo?

–Pus que nel.

–Nel, ¿qué?

–Dice que no puede estar conmigo.

–(Risas) Pus así dicen todas.

–Pero ella no es cualquiera.

–¡Ay, si! Ahora si te la re jalaste, mano. ¡Pinchi romantico!  ¿Por qué no puede?

–Por su mamá

–¿Su jefa?

–¡Simon!

–¿Cúal es la bronca?

–Le dice que nel.

–Nel, ¿qué?

–Que no le conviene estar conmigo.

–¡Culera vieja! Por eso ni marido tiene.

–¡Simón!

–¿Y qué más?

–¿Qué más?

–¡Aja!

–Nada más de acordarme se me revuelve la panza.

–¿Por?

–¡Pus cómo “¿por?”, cómo “¿por?”! ¡Por cu–le–raaaaa!

–(Más risas) Cuentame Mientras pedimos otros jarros, ¿va?

–¡Órale!

–¡Pus vas!

–¡Pus voy!

–Le dijo que negros nel.

–¿Cómo?

–Pus si, güey, su jefa le dijo: “¡NEGROS, NI LOS ZAPATOS!”.

–¡Cabrona!

–¡Simón!

–Pero, ya ves, ¿pa qué estás tan prieto?

–¡Calmala, blanquito!

–Es broma, mano, es broma.

–¿Cómo ves?

–¡Ta rudo!

–¡Simón!

–Y ella, ¿qué te dijo?

–Nada, mano. Nada más lloraba como la Magdalena. Me sentía hasta culpable.

–(Risas) ¡¿Por prieto?! Estás jodido, negro… digo, con todo respeto.

–Pus si, pero pobrecita, me quiebra cuando la veo llorando.

–Pus ya dejala, mano. Ni que fuera la única.

–Tú no entiendes.

–Pus no, yo por eso tengo una para cada día de la semana. Así no sufro. Y si sufro, aquí me curo.

–¿Quíen como tú?

–Así mero. ¿Entonces?

–No sé.

–¡Dejala, mano! ¡Respetate, valorate! Entiende que la situación está chingada. Además, la neta, jamás se te quitará lo negro y feo. (Risas)

–Tú no entiendes.

–¡Estás jodido!

–No, mi chingón, así no son las cosas –dijo Octavio, con la mirada perdida en el amarillo percudido de los azulejos de la pulcata−. Podría decirte que tienes razón, que la situación está fregada, que ella es culera y que no vale la pena; pero no, mano, tu no agarras la onda –sonrió, bebió el liquido restante y suspiró, mientras volvía la mirada al tarro donde el pulque se mecía−. Está cabrón, hermano, pero la neta, verdad de Dios, chin chin si te miento; me ha dado las suficientes alegrías para querer seguir jugando otro  buen rato –recorrió con la mirada el local por un momento, escupió al acerrin que cubría el suelo y mostró sus amarillos dientes al beber de su quinto jarro. Sonrío, miró al interior del jarro y repitió en voz baja:

–¡Por un largo rato, mi hermano!

noestoylocoemilio.blogspot.com

Facebook: /el.emilio.666

Twitter: @Emilixxx