José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 21 de junio, 2019.-Hace un par de días  fue detenido el cura Francisco Javier, presuntamente porque estuvo involucrado en el homicidio de Leonardo Avendaño, estudiante de la Universidad Intercontinental.

Lo primero que podemos decir es que la sociedad en general desconfía de las investigaciones de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, al igual que ocurre en todo el país con sus elementos de seguridad local.

Las investigaciones señalan que el sacerdote de la parroquia de Cristo Salvador fue la última persona que tuvo contacto con  la víctima  que fue localizado muerto en  el rumbo de Tlalpan. Además hay videos que demuestran la culpabilidad del sacerdote.

La otra parte, en torno a si el padre Francisco Javier en verdad estuvo involucrado en el asesinato, al igual que otra persona que aún no ha sido detenida, nos muestra una triste realidad, aunque no se puede generalizar,  es difícil de aceptar que el padre haya ofrecido una misa de cuerpo presente en la que condenó los hechos.

Es cierto, vivimos tiempos de descomposición social que afectan a todos los sectores sociales, así como a las actividades del ser humano, que no excluyen a la Iglesia. Sin embargo es penoso y preocupante que se atente en contra de la vida de personas inocentes solo por un puñado de billetes. La realidad social cambia y los mexicanos seguimos viviendo bajo la amenaza y el yugo  del crimen. En verdad que el reto es grande.