Fernando Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

CDMX, 8 de junio, 2019.- Los mexicanos hemos enfrentado en varias ocasiones los efectos de la irracionalidad que da contenido a los discursos de Donald Trump, tal parece que el presidente de Estados Unidos  se ha convertido en un referente más relevante, en ocasiones, que el propio Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, pues sus ocurrencias tienen un impacto directo en el valor del peso y en general en las finanzas mexicanas.

El discurso que implementa Trump tiene las características del que se emplea en las campañas políticas, es decir, es de plena confrontación y polémica, esto ha sido así desde que asumió el poder.

El discurso del empresario busca el favor de los ciudadanos americanos en las próximas elecciones que se disputarán en noviembre de 2020, donde espera contar contar por lo menos 270 votos de los 538 de los miembros del Colegio Electoral de EU.

Sin embargo, pocos advierten sus éxitos cuando lanza amenazas que tocan los intereses no sólo del país vecino, sino de los empresarios de EU.

Los temas son diversos y van desde el cuestionamiento de las reglas que imperan en el intercambio comercial entre EU y México, dónde Trump acusa que tienen un déficit comercial de más de 600 mil millones de dólares; en materia de tráfico de drogas señala a México como productor y el único responsable, pues no se ocupa de la distribución y consumo que se realiza en el interior de su país; y qué decir del tema migratorio, donde recientemente amenazó con aranceles a todos los productos mexicanos que cruzaran la frontera.

Con Trump nos estamos acostumbrando a enfrentar crisis bilaterales frecuentes, dónde los temas se problematizan de manera superficial, lo que no ayuda a realizar un análisis exhaustivo que permita diseñar y ejecutar programas desarrollo sustentable en las regiones de Centro y Sudamérica.

El despliegue de 6 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera sur no ayuda a contener el problema de la migración que utilizan desesperadamente nuestros vecinos del sur, ni tampoco el que sirvamos como antesala de trámites migratorios, no obstante, calma temporalmente la arrogancia del presidente de EU. Lamentablemente faltan más embestidas y esperemos que las buenas negociaciones y la racionalidad sean exitosas.