José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 10 de mayo.- Las madres de personas desaparecidas  viven la peor de las experiencias, y son dignas de admiración por todo el tiempo que dedican a la búsqueda de sus hijos. Son  decenas, tan solo en Michoacán, que de pronto perdieron todo contacto y jamás volvieron a saber de él o de ella.

En Morelia esta mañana se manifestaron decenas de familias en la llamada Marcha por la Dignidad Nacional, para exigir la aparición con vida de al menos 300 personas (bien documentadas) que  desaparecieron principalmente en la última década, sin embargo, de estas hay aproximadamente 50 desapariciones forzadas que tienen que ver con la participación de cuerpos de seguridad del estado, la federación y el municipio.

Personas de organizaciones civiles como Alzando Voces, Juntos Caminando por Justicia, Hasta Encontrarlos, entre otras, partieron del deportivo Venustiano Carranza; luego hicieron una parada  frente a las instalaciones de la 21 Zona Militar y finalmente arribaron a Palacio Gobierno. Bajo la consigna “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, las madres de desaparecidos pidieron justicia.

Exigieron también una búsqueda efectiva y no simulada, así como la aprobación de una ley que obligue a las autoridades  a buscar a los desaparecidos. Asimismo, se pronunciaron por que existan cuerpos de seguridad de los tres órdenes de gobierno que respeten la vida y  los derechos humanos.

En tanto, en Caleta de Campos, municipio de Lázaro Cárdenas, se ofició una misa a las madres de la Caravana Internacional de Búsqueda de Desaparecidos “Buscando encontraremos”, que partió el pasado 28 de abril de Morelia y concluirá  este sábado 11 de mayo, habiendo recorrido municipios como Los Reyes, Sahuayo, Zitácuaro, Huetamo,  Lázaro Cárdenas y Aquila.

Las historias son muchas, desde una madre que no supo de su hija después de que salió a la escuela;  y otras que recibieron información de que sus hijos fueron levantados por cuerpos de seguridad federal, estatal  o municipal, incluso hay quienes perdieron a su esposo e hijos al ser despojados de sus propiedades.

Son latigazos al alma cuando una madre es víctima de la desaparición de un hijo o de una hija. Es peor que si hubieran fallecido, porque podrían llevarles flores el día de su cumpleaños. Cuando alguien desaparece no sabes si está vivo o está muerto. Se vuelve como una fijación y todos los días hacen algo por tratar de encontrarlos. Pero es todavía más cruel cuando las autoridades se hacen los desentendidos, porque tratan a los padres de familia como si fueran  delincuentes, los hacen responsables de lo ocurrido a sus hijos. Este es otro problema que habla de la descomposición social que vive México.