Pablo Cabañas Díaz/Noticias y  Debate M3

CDMNX, 4 de marzo, 2019.- El ex presidente Enrique Peña Nieto vuelve a la escena política, como consejero nacional del PRI,  que tendrá entre otras tareas la de avalar a través de la consulta a sus militantes al nuevo líder del tricolor.

Este nombramiento ya fue cuestionado  en una carta dirigida a Claudia Ruiz Massieu, por Democracia Interna, corriente interna del PRI, que criticó que  el ex presidente  más que ser consejero político, debe ser expulsado. Democracia Interna es un membrete que utiliza el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz a quien la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), desde 2006, combate por su talante corrupto y  represor. 

A la impugnación de Ulises Ruiz se sumó otra  división  la de Ivonne Ortega que exige a Alejandro Moreno Cárdenas, conocido por  Alito, renuncie  a su cargo como gobernador de Campeche, a fin de que deje de usar recursos públicos para su promoción política. Alito  presume su cercanía con el presidente Andrés Manuel López Obrador,  a quien  incluso  se afirma en su círculo cercano pidió  ya permiso para dirigir al PRI por lo que  los priistas ya no lo llaman  Alito sino Amlito.

La creciente  división del otrora invencible  partido tricolor se acrecienta por el desprestigio que le ocasiona la corrupción de destacados militantes como el propio Peña Nieto, y de importantes miembros del que fuera  su gabinete y de  los  ex gobernadores cuyas candidaturas impulsó él; unos encarcelados, algún otro prófugo y otros más aún al frente de sus entidades. Si en el año  2000 el PRI vivió una histórica derrota que le sacó durante 12 años de la presidencia, en el 2019 el partido fundado por Plutarco Elías Calles  – parece que vive ausente de la realidad- todavía no entiende que  ha sufrido una estocada casi mortal en la elección presidencial del año pasado. 

La derrota del PRI tiene un responsable y es Peña Nieto. El fin del PRI  estuvo anticipado por la estela de corrupción y acusaciones contra los políticos de esa formación política  de los últimos seis años.  Ahora tendrá que cargar con el ex mandatario que mantuvo a su gobierno  bajo la sospecha permanente de corrupción: los sobornos de Odebrecht y la Casa Blanca por señalar los más famosos.

También por  la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa,  así como una estela de muerte  y violencia, a lo que habría que sumar el saqueo del erario público. La decisión de respaldar a Peña Nieto para ser consejero nacional resquebraja cualquier posibilidad a  ese partido de salir fortalecido.  Peña Nieto nunca ha sido priista. El PRI agoniza y Peña Nieto parece el elegido para darle la estocada final. 0 \lsdpri