Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 21 de enero de 2019.-Por desgracia, todos los presidentes han enfrentado tragedias durante sus períodos; este fin de semana, le tocó a Andrés Manuel López Obrador a poco más de un mes de haber asumido el cargo: la explosión de un ducto de combustible en el municipio de Tlahualilpan, en el estado de Hidalgo, con un saldo de 85 personas fallecidas y 58 hospitalizadas.

Algunas de estas tragedias han sido por fenómenos naturales como terremotos o inundaciones; otras fueron consecuencia de negligencias humanas como el incendio en la guardería ABC en Hermosillo, Sonora, en donde murieron 49 niños; se cuentan también las ocasionadas directamente como los granadazos en Morelia y la desaparición de 43 estudiantes en Guerrero.

Hacer un recuento de los momentos dramáticos que se han vivido en México es una tarea difícil, debido a la gran cantidad de acontecimientos trágicos que se han registrado como las explosiones en Guadalajara, el derrumbe de la mina de Pasta de Conchos, en Coahuila; las explosiones en San Juan Ixhuatepec, Estado de México,  los terremotos de los diecinueves de septiembre, los cientos de miles de muertos que ha dejado la lucha contra el narcotráfico y muchas, muchas más.

En todos los casos, se ha mostrado un gran sentido de solidaridad entre los mexicanos apoyando a las familias en desgracia, algo que incluso la comunidad internacional ha reconocido en todos los casos.

Sin embargo, al pasar de tiempo, se ha venido agregando un ingrediente perverso en medio de las tragedias: la política. Es así que ante sucesos trágicos, la población se ha dividido por cuestiones políticas.

Antes, los medios de comunicación daban cuenta de las acciones solidarias de los mexicanos. Hoy, las redes sociales permiten conocer todo tipo de expresiones y es así como conocemos las opiniones de apoyo hacia el dolor que enfrentan las personas ante la desgracia, pero también los juicios, opiniones mal sanas y hasta perversas e incluso burlas y chistes en torno a las tragedias.

Históricamente, los mexicanos hemos sido reconocidos como solidarios, pero cada vez surgen más muestras de lo contrario, de una miseria humana que avergüenza. Tanto o más lamentable que las tragedias mismas.