Georgina Morales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 20 de enero de 2019.- Todo lo que gira en torno a la tragedia ocurrida el pasado 18 de enero en Tlahuelilpan, en el estado de Hidalgo, me revuelve el estómago; ante todo, por la consternación ante el nivel de la desgracia: hasta ayer, contabilizados 76 muertos debido a la explosión registrada mientras cientos de pobladores buscaban extraer  gasolina de un ducto perforado de manera ilegal.

Y cuando digo que se me revuelve el estómago, no lo digo por las imágenes dantescas que han circulado de manera indiscriminada en medios de comunicación y redes sociales, ya que me he negado rotundamente a verlas; pero el solo hecho de saber que existen y que hay personas o empresas “periodísticas” que las difunden, es indignante.

Y ya que hablamos de medios dizque periodísticos, me revolvió el estómago, el hígado y demás órganos, el encabezado de este sábado de un periódico, que decía “Bien ardidos”, refiriéndose a la tragedia. ¿Es eso un periódico serio? ¿Esa es la mentada libertad de expresión? Eso es no tener progenitora.

Por otra parte, revuelve también el estómago, el manoseo político que se da en torno a este hecho tan trágico; la forma como los partidos de oposición aprovechan y usan como estandarte a los muertos y heridos para tratar de crucificar al Presidente y cómo algunos seguidores de éste responden de una manera tan virulenta.

El PAN y el PRD salieron de inmediato a acusar al gobierno federal de no haber actuado para impedir la tragedia; en una entrevista del diario español El País, un militar que sobrevivió a la explosión dijo: “eran demasiados ¿qué podíamos hacer?”.

Revuelve el estómago los comentarios viscerales, de odio, desinformados, malintencionados, malinformados, prejuiciosos e insensibles de la gente en las redes sociales.

Revuelve el estómago darse cuenta que en este país, nadie, por ningún lado, bajo ninguna circunstancia, tragedia tras tragedia, hemos aprendido nada.