Gina Morales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 20 de diciembre, 2019.- Elvia Higuera Pérez decidió retirarse de la contienda por la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), luego de haber sido ferozmente atacada por su ideología, sus principios, sus luchas, por intereses políticos y, sí, por ser mujer.

Desde que se inició el proceso para el relevo de Víctor Serrato en la CEDH y empezaron a surgir los aspirantes –y digo “los” porque en su mayoría eran varones-, las descalificaciones hacia Elvia fueron despiadadas.

Luego, durante el proceso en el Congreso del estado, la actitud de algunos diputados y diputadas fue vergonzosa, sobre todo por la falta de calidad moral de algunos. Acusaron a Elvia de ser promotora del aborto –sin entender o más bien querer desvirtuar el sentido real-.

No es posible imaginar lo desgastante y doloroso que fue para una auténtica luchadora social, haber sido víctima de los ataques tan poco éticos y plagados de intereses políticos, personales y hasta económicos, de parte de actores políticos y sociales, y hasta de medios de comunicación que tomaron partido olvidando la ética periodística.

La renuncia de Elvia Higuera se entiende por un tema de dignidad, pero no estoy de acuerdo, porque dejó el paso libre al conservadurismo, la  deshonestidad y a los intereses muy ajenos al tema de derechos humanos.

No se necesita un femenicidio para salir a las calles a protestar y hacer escuchar la voz. Los ataques y descalificaciones hacia una mujer que buscaba un espacio para continuar su lucha también deberían ser motivo de protesta. Hoy siento que la dejamos sola y me disculpo por ello.

Este suceso tan lamentable da muestra de lo mucho que hay todavía por luchar, contra los prejuicios, la discriminación, la violencia, la incongruencia. Te la debemos, Elvia.