Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate m3

Cuitzeo otro embalse en agonía

El lago de Cuitzeo tiene una superficie de más de 4 mil kilómetros cuadrados. Además de que se seca periódicamente (cada tres o cuatro años) en por lo menos un 40 por ciento de su superficie presenta graves problemas de contaminación.  Las aguas residuales que llegan al embalse provienen de los municipios de Morelia, Tarímbaro, Cuitzeo, Álvaro Obregón, Copándaro, Santa Ana Maya y Chucándiro.

Con excepción de Morelia, no hay plantas de tratamiento o son muy pequeñas, como las tres que hay en Álvaro Obregón. En Atapaneo, municipio de Morelia hay dos plantas de tratamiento de gran tamaño que tratan mil 400 litros por segundo, pero hay un enorme número de descargas que no pasan por esa planta, aunque las autoridades del ayuntamiento han sostenido que se trata el 70 por ciento de las aguas residuales.

El investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Alberto Gómez Tagle declaró para un medio local que la planta tratadora de aguas negras de Atapaneo “es otra obra equivocada, porque en lugar de construir una planta gigantesca se debieron de edificar varias plantas más pequeñas y escalonadas en la cuenca, a lo largo del río grande de Morelia. Esa planta tratadora y recicladora de agua hace unos 30 años atrás sería funcional, pero en la actualidad es obsoleta, de esta manera nos damos cuenta de que las decisiones de gobierno son sesgadas, anti sustentables y todas en contra de la existencia y el bienestar de la cuenca”.

El lago de Cuitzeo tiene una enorme superficie, pero en más de 80 por ciento su profundidad no supera el metro de altura. La pesca solo la practica dos o tres comunidades de Cuitzeo y San Ana Maya. Su pesca es mucho más pobre que la de Pátzcuaro.

Tanto Pátzcuaro como Cuitzeo van perdiendo profundidad y superficie de sus aguas. Además de los desechos de los drenajes el nivel de evaporación es muy elevado, a lo que habría que agregar la irregularidad en las temporadas de lluvias, que algunas son escasas como en 2019.

Lago de Zirahuén hogar de la princesa purépecha Eréndira

El lago de Zirahuén ha sido el más sustentable, con una superficie de 10.4 hectáreas, y hasta 80 metros de profundidad. Sin embargo, en los cinco años los bosques que lo rodean fueron deforestados y ahora proliferan las huertas de aguacate.

Más de 10 mil hectáreas han sido deforestadas, según los habitantes de la comunidad de Zirahuén, que aseguraron que muchos ejidatarios vendieron sus bosques a particulares y ahora son huertas de aguacate y residencias de fin de semana. Hace unas dos décadas hubo intención de crear un club de golf, pero el activista ya fallecido, Efrén Capiz, no lo permitió.

Lo grave del desastre ambiental lo han provocado los plaguicidas y químicos que se utilizan en el cultivo de aguacate. Hace un año, la superficie del lago tomó un tono verdoso, después de haber sido de azul profundo.

El investigador de la Universidad Nicolaíta Alberto Gómez Tagle, afirmó que el lago Zirahuén requiere de atención inmediata, pues en sus aguas hay fósforo y otros metales, a causa de los productos químicos que se utilizan en la actividad agropecuaria, y el cambio de uso de suelo, para el cultivo de aguacate.

En la Cuenca de este lago operan dos plantas, una en Santa Clara del Cobre y otra en Opopeo, municipio de Salvador Escalante, pero está incompleto el sistema de colectores de las dos localidades; las demás comunidades ubicadas en la ribera del lago cuentan con fosas sépticas y letrinas, por lo que sus aguas residuales no son descargadas al cuerpo de agua.

El alcalde de Salvador Escalante, Jesús Lucas Ángel, declaró que hay emergencia ecológica en el lago de Zirahuén por la presencia de algas, y coincidió con el investigador de la UMSNH de que hay descargas de agroquímicos. Dijo que está previsto para este año activar las plantas de tratamiento de Opopeo y Santa Clara, ya que actualmente tiene una capacidad mínima que no rebasa el 30 por ciento, no obstante, los ejidatarios sostuvieron que no funciona siquiera al 10 por ciento.