Selene Vázquez Alatorre/Noticias y Debate M3 

Morelia, Mich., 9 de julio de 2021.- Silvano Aureoles está abandonando sus responsabilidades de gobernador de Michoacán a tres meses de dejar de serlo oficialmente, mientras en campaña mediática ya sustituyó a los litigantes electorales, sus partidos y al candidato perdedor, en su despropósito de negociar un pacto de impunidad. 

Podría referirme a los pésimos resultados de su administración y a los sucesos funestos que se han registrado durante los últimos 5 años con 9 meses, pero por ahora sólo cito situaciones que se están presentando en este momento como la crisis en el municipio de Aguililla, la ola de feminicidios que se ha dado en las últimas semanas, el secuestro del alcalde electo de Penjamillo,  el candidato del Verde aún desaparecido y muchos problemas más.  

Sin embargo, Silvano ha decidido exhibirse tocando el tema de la delincuencia organizada que no solo no combatió sino que consintió y con quienes hizo acuerdos según consta en sendos videos donde los propios miembros de grupos lo señalan. 

Es lamentable que en vez de dedicarse a gobernar los últimos meses que le restan a su administración, sea el único que ande en el litigio electoral, tocando puertas equivocadas pues la única autoridad que puede anular una elección es el Tribunal Federal Electoral… pero no, él quiere ir al Presidencia, a la Suprema Corte y a la Fiscalía pero sin presentar una denuncia oficial. 

De qué sirve entonces hablar con ministros, fiscales sino hay denuncia … 

Debería arreglar los miles de asuntos y delitos del fuero común que sí le corresponden a él.  Pagar adeudos y preparar la entrega recepción y no gastarse el recurso público en una promoción personal que le ha resultado contraproducente y lo ha convertido en él hazme reír del país. 

En este caso no se vale tener memoria selectiva sobre sus propias acciones y responsabilidades optativas para lo que le conviene.  

Resultó incongruente que se le viera sentado en su emblemático banquito verde afuera de Palacio Nacional y de la Suprema Corte de Justicia, en lugar de estar con los habitantes de la costa michoacana que estaba siendo sumamente afectada por el Huracán Enrique.  

Nada más tres meses de asumir su responsabilidad, ¿será mucho pedir?