Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 8 de enero.-En el año que acaba de concluir, en Michoacán fueron asesinadas 162 mujeres, 23 más que en 2017, según información oficial, los municipios donde hubo un mayor número de casos fueron Zamora, Uruapan, Morelia y Apatzingán.

En años anteriores las cifras eran muy menores, por ejemplo, de 2007 a 2012 fueron ultimadas en esta entidad 272 mujeres, es decir en promedio 54 asesinatos al año, pero de 2013 a 2018 el promedio es de 130.

En 2013 fueron ultimadas 115; un año más tarde (2014) fueron 124; en 2015 la cifra bajó a 107; no obstante en 2016 fueron ultimadas 138 mujeres, mientras que en  2017  la cifra fue de 139 y en 2018 la cifra alcanzó los 162 homicidios

A decir de la Secretaría de gobierno del estado, una tercera parta de homicidios de mujeres fueron ultimadas por problemas de convivencia, es decir,  por diferencias entre parejas o de carácter pasional. También se han incrementado aquellos que tienen que ver con la delincuencia, tanto organizada como del fueron común.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) admitió que el número de homicidios de mujeres ha ido en aumento; es por ello que en junio de 2014, la Secretaría de Gobernación decretó Alerta de Violencia de Género en 14 municipios de Michoacán, entre ellos los municipios donde más se han registrados estos crímenes. No obstante, de poco sirvió tal medida.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ha reiterado que se requieren de nuevas políticas públicas debido a que no han sido suficientes las medidas adoptadas por la entidad para hacer frente a este fenómeno social que vulnera flagrantemente los derechos humanos de las mujeres. De hecho, el número de quejas relacionadas con violación a los derechos fundamentales de las mujeres  representa poco más del 50 por ciento de los asuntos que atiende este organismo”,  aseguró el presidente de la CEDH, Víctor Manuel Lozano.

Es un asunto delicado, no obstante que las autoridades gubernamentales sostienen que los delitos en Michoacán han disminuido, pero en realidad la situación es compleja porque quienes viven en Michoacán saben perfectamente que vivimos en zozobra y con temor porque habitamos un lugar peligroso, más allá de las cifras maquilladas y discursos.