Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 18 de enero, 2018.- En la larga disputa que ha librado Andrés Manuel López Obrador con Vicente Fox, el guanajuatense omite señalar que fue que de 1999  al 2005 hubo   robos de combustible por el orden de los 27 mil millones de dólares. Los “negocios”  de  un personaje llamado Martín Rojas se hicieron famosos. Rojas solo  fue acusado del fraude de 4.3 millones de pesos por no  acreditar la propiedad de unos carros-tanque, utilizados para el traslado del combustible, falta de permisos para la instalación de depósitos de carburante y la presencia de libros no contables que registraban cuantiosas operaciones sin reportar ingresos al fisco. 

Pocos recuerdan que en abril de 2004, Rojas envió a un grupo de colaboradores a la redacción del periódico  “La Opinión de Poza Rica” para ofrecerle dinero a su  director Raúl Gibb Guerrero, y para  compartir ganancias por el robo de gasolina a Pemex. El trato consistía en que el diario dejara de publicar una serie de reportajes sobre el robo de hidrocarburos. La visita de la gente de Rojas fue en Semana Santa, entraron a la oficina de Gibb  con el fin de negociar el monto del soborno,  para  noticias que aparecían a ocho columnas en La Opinión, y, que  le valió el Premio Nacional de Periodismo a su director. 

Gibb, fue asesinado de 13 balazos por sujetos que portaban armas de alto calibre, cuando interceptaron su automóvil en la carretera que conduce a Papantla, donde tenía su domicilio. Como en la trilogía de las películas de “El Padrino”, el gobernador Fidel Herrera Beltrán, acudió a dar el pésame y ofrecer su apoyo a la familia de la víctima y advirtió que en Veracruz no se permitirían los ajustes de cuentas personales.

No es un asunto menor el robo de combustibles, porque ello ha creado un poder paralelo al gobierno, apuntalado en la corrupción. Solo para darnos una idea, es en las entidades donde existen refinerías, y terminales de almacenamiento como Veracruz, Tamaulipas, Estado de México, Sinaloa, Puebla, y Guanajuato, las que son identificadas por sus altos niveles de violencia y crimen, por donde pasan los ductos, y se realiza la ordeña menor,  son zonas de alta peligrosidad ya  que se encuentran controlados por grupos criminales en alianza con políticos locales. 

 Las pérdidas de Pemex derivadas del robo de combustible, ascienden hasta los 70 mil  millones de pesos, esto es dos veces los recursos destinados en este 2019 a la UNAM, que recibirá 34 mil 778 millones de pesos y es casi el doble de lo que se destinará para rehabilitar las seis refinerías 38 mil millones de pesos este año.