Ignacio Ramírez/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 28 de enero, 2018.- “La tierra donde nací está cerca del gran pueblo en el paraje de Cuchulumtic. La casa donde nací no ha cambiado. Cuando murió mi padre, al repartirnos lo que dejó para todos sus hijos, la desarmamos para dar a mis hermanos los palos del techo y de las paredes que les pertenecían; pero yo volví a levantarla en el mismo lugar, con paja nueva en el techo y lodo para el relleno de las paredes”. Ricardo Pozas, “Juan Pérez Jolote”.

El libro fue escrito a principio de los 50 del siglo pasado. So obra es sobre las etnias chiapanecas, en particular a la comunidad Chamula, ubicada a unos 20 kilómetros de San Cristóbal de las Casas.

 En enero de 1994, el que esto escribe estuvo en Chiapas durante el levantamiento zapatista. Visité la comunidad de San Juan Chamula. Al parecer no había cambiado mucho en más de 40 años. La iglesia a oscuras,  iluminada sólo con un par de velas; innumerables cruces de madera y una pareja bebiendo aguardiente caña, rebajada con un poco de refresco de cola, tal y como lo acostumbraba la mitad del pueblo. Como lo dijo el antropólogo Sergio Navarrete, históricamente las bebidas alcohólicas han  sido instrumento de control y dominación de los pueblos indios.

El pueblo estaba en revuelta, dividido por las religiones, unos a favor de la doctrina católica, a su manera, y otros con las iglesias llamadas protestantes importadas del vecino país del norte. La violencia ya había arrojado víctimas.

El queretano  Ricardo Pozas Arciniegas nació en 1912 y murió en 1994. Maestro rural, antropólogo, académico en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y catedrático en Oxford. Su obra es más de carácter sociológico, pero hubo críticos que sus trabajos como Juan Pérez Jolote, tienen mucho de literario.

La obra de Ricardo Pozas permite entender las culturas indígenas, tan diferentes, tan sólo en Chiapas hay más de 42. Leer a Pozas es sencillo, agradable y sobre todo ilustrativo de esa parte de México que casi no conocemos.