Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 11 de noviembre, 2019.-Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia y lo hizo parta evitar derramamiento de sangre. La ultraderecha estuvo detrás del golpe de Estado. Pero si eso no fuera suficiente, ahora buscan encarcelarlo.

El gobierno mexicano rechazó el golpe de Estado en Bolivia y ofreció asilo a Evo Morales  y a 20 funcionarios de los poderes Ejecutivo y Legislativo bolivianos en su embajada.

El empresario Luis Fernando Camacho Vaca, El Macho es uno del grupo de ultraderecha que encabezó  a civiles para derrocar a Evo, quien en octubre ganó la elección por más de 10 puntos de Carlos Mesa, que argumentó  hubo fraude electoral.

Es evidente que Evo Morales no es un dictador y que hizo mucho por los grupos sociales más vulnerables, y por el país en general, pero afectó intereses económicos que no lo perdonaron, por lo que asesorados por grupos de la derecha estadunidense orquestaron el golpe de Estado.

En tanto, el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, a través de su cuenta Twitter, consideró que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia marca el fin de una era de autoritarismo, por lo que es “hora de reconciliación social y trabajo para restaurar la democracia en Bolivia”.

Para los grupos políticos de ultraderecha, de todo el mundo,  solo existe la democracia cuando están en el poder. En los últimos 70 años ha habido decenas de golpes de Estado en América Latina,  y todo bajo el mismo criterio, aunque muchas veces violento y desgarrador como ocurrió en Chile en 1973. Los militares han sido los protagonistas de este tipo de acciones en contra de gobiernos que tienen ideas distintas, como ocurrió en Chile con Salvador Allende, quien fue asesinado por los golpistas.

La democracia es un  ideal sobre todo parta los latinoamericanos,  porque siempre el poder económico ha estado por encima de todo interés nacional. Recientemente  Venezuela  ha sido otra lucha de golpistas que han fracasado por el respaldo social hacia Nicolás Maduro. Pero la historia no falla.