José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 1de febrero, 2019.-No es fácil entender a las comunidades indígenas y menos a sus dirigentes sociales. Históricamente algunos líderes han sido reconocidos por su propia gente por solidarios, congruentes, luchones e incorruptibles. Pero hay muchos que han buscado el “modus vivendi” como líderes de supuestas organizaciones que no representan a nadie o  a muy pocos.

Cherán se cuece aparte. Es un pueblo que cuenta con un concejo mayor, después de que en abril de 2011 se enfrentaron a talamontes. Acaba de cumplir seis años de contar con un mando electo bajo el principio de usos y costumbres. Sin duda  este gobierno ha dado buenos resultados, opero en gran medida por los excelentes liderazgos que se han formado en este municipio de unos 14 mil habitantes.

Hace ya varios meses que se integró el Consejo Supremo Indígena de Michoacán. Sin duda hay deseos de trabajo y buenas intenciones  de los representantes de unas 30 comunidades como Santa Fe de la Laguna, Naranja de Tapia, Urapicho, Caltzontzin, Pichátaro, Zirahuén, Sevina, Capácuaro, Tiríndaro, Angahuan, Uricho, Turícuaro, Pamatácuaro, San Ángel Zurumucapio, Zopoco, entre otras, pero ninguna es cabecera municipal.

Todos sabemos que hay mucha pobreza en los pueblos originarios, pero también es cierto que la misma pobreza se observa en municipios no indígenas y en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. Sin contar que aunque escaso, llega presupuesto a las cabeceras municipales.

Es entendible que las comunidades que son anexos o tenencias de las cabeceras municipales, desde  hace años pretenden que el gobierno les entregue la parte del presupuesto que les corresponde, porque los municipios no hacen nada por estas comunidades.

Más allá de los liderazgos, el municipio en general vive una crisis tremenda, se encuentran endeudados y el presupuesto no les alcanza ni para los gastos de operación. Me refiero a los municipios más pobres indígenas y no indígenas. Es decir, el municipio vive una crisis estructural, aún peor que los estados, y la solución  estriba en una distribución más equitativa del presupuesto. Es otra deuda pendiente.