Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3  

Morelia, Mich., 10 de diciembre, 2020.-Solo ha dejado tierras degradadas y contaminadas la renta de tierras para cultivo a una empresa estadunidense, en la región purépecha de la Cañada de los Once Pueblos. Los comuneros se convirtieron en jornaleros de sus parcelas a cambio de un pago anual de 9 mil pesos. Mientras que los dueños de las parcelas cobraban 180 pesos diarios por todo un jornal, sin acceso a ninguna prestación ni seguridad social.   

El jefe de tenencia de la población purépecha de Santo Tomás, municipio de Chilchota, Wilfrido Huerta Trinidad, comentó que a mediados de 2012 los comuneros decidieron, en una asamblea, rentar 159 hectáreas, durante 10 años, a la empresa Agrícola Superior de Jacona, con sede en San Antonio Texas, para el cultivo de arándano y fresa, a cambio además de empleos bien pagados, los empresarios se comprometieron a realizar obras de carácter social para la comunidad y apoyar con acciones para el desarrollo.   

“Acordamos el pago de 9 mil pesos anuales por hectárea, y también que la empresa realizaría una obra de 80 mil pesos por año; además de construir una barda que delimita con la comunidad de Zopoco para evitar problemas con nuestros vecinos, así como la electrificación en la localidad de Hoyos y la excavación de pozos profundos. Solo cumplieron con la renta anual”, aseguró   

La arrendadora cometió una serie de abusos, se metió a terrenos que no estaban cedidos; metió tuberías, taló pinos e incluso practicaban la caza de venado, “esto último es una práctica que no tenemos en la zona purépecha”.   

En noviembre de 2018 los comuneros aplazaron a la empresa, “y como no cumplieron los compromisos, los expulsamos de nuestras tierras, después de aproximadamente cinco años. En lo laboral tampoco hubo beneficios, trajeron gente de otros pueblos y eran pocos los jornaleros de Santo Tomás que tenían trabajo. Pagaban 180 pesos diarios cuando en Tangancícuaro ofrecías 220 pesos por día y dinero para pasaje. Los trabajadores no tenían Seguro Social, y si alguien faltaba por alguna enfermedad, lo despedían”.   

La gota que derramó el vaso fue cuando trajeron panales y mataron a un comunero. “Las abejas eran agresivas y mataron a un leñador de Acachuén, su burro y dos perros. Después asesinaron a un compañero y lesionaron a otro porque pasaron cerca de las tierras que les estábamos rentando, porque sus veladores creían que les estaban robando.   

En abril de 2019 se fue la empresa agrícola, pero dejaron un basurero y las aguas del río Duero contaminada. “Continúa la misma práctica en otras comunidades vecinas, pero hay quienes, por necesidad, aceptan esas condiciones tan injustas, y aunque acudimos al gobierno a que nos ayudara, nunca nos hicieron caso”.   

En tanto, el coordinador del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), Pavel Guzmán, señaló que en comunidades de Tacuro, Carapan y en el municipio de Tangancícuaro son varias empresas las que rentan terrenos para cultivo. Las condiciones laborales son casi las mismas, pero la necesidad obliga a los comuneros a rentar sus parcelas y a trabajar con salarios muy bajos y sin ninguna prestación.   

Ha habido protestas y manifestaciones de inconformidad, pero hasta ahora solo Santo Tomás ha expulsado de sus tierras a estas empresas exportadoras de berries. “No les queda de otra porque no hay apoyo del gobierno para el campo indígena, y se están convirtiendo en esclavos de sus propias tierras”.