Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 1 de diciembre, 2019.- Santa María Ostula es un pueblo nahua del municipio de Aquila, ubicado a unos 10 kilómetros de la carretera costera que va de Lázaro Cárdenas a Colima. Suman más de 200 kilómetros de playa y mar, y de la zona serrana que abarca los municipios de Arteaga, Coalcomán, Chinicuila, Coahuayana y parte de Aquila. Las escasas poblaciones se encuentran en aislamiento entre miles de kilómetros  cuadrados de bosque y vegetación de clima templado y subtropical. Pro ha sido también un sitio perfecto para el trasiego de narcóticos.

No es casualidad que en estas zonas indígenas que cuentan con grandes riquezas naturales, su población vida en pobreza. Mucha gente de esta región ha emigrado a Estados Unidos. Desde 2013 surgieron grupos de autodefensa que trataron de sacudirse el yugo de un grupo criminal que finalmente fue desterrado.

En agosto de 2015 fueron detenidos decenas de autodefensas por la portación de armas de uso exclusivo del ejército. Sin embargo a pesar de haber sido expulsado el grupo delincuencial los problemas continuaron por la sencilla razón que hubo guardias comunitarios que decidieron por actividades ilícitas.

De 2009 a  2015 fueron asesinados 34 comuneros y han sido desaparecidos seis más, sin que las autoridades gubernamentales hicieran algo por impedir la presencia y amenaza del crimen organizado.  

Cemeí  Verdia Zepeda ha sido el líder de esta comunidad, incluso dos de sus familiares fueron asesinados por integrantes del cartel de Los Caballeros Templarios por lo que tuvo que huir de Ostula, pero regresó en 2014, porque la muerte de los comuneros siempre estuvo asociada al despojo de tierras; al saqueo de mineral de hierro y otros metales, así como a la madera preciosa que hay en esas tierras.

En la visita a esas tierras, hace apenas unos años,  observamos que Cemeí reunía a más de 500 comuneros de Aquila, Chinicuila y Coahuayana, principalmente. Su segundo de abordo era Germán Ramírez El Toro, quien es ahora su enemigo y encabeza un grupo de comuneros que se dedican a cometer fechorías.

Cemeí fue víctima de un tercer atentado hace apenas tres días, y todo parece indicar que esta vez también libró a la muerte. La última vez que lo vimos hace apenas poco más de un año, comentó que se iba a dedicar al cultivo de papayas, y fue precisamente en un huerto de su propiedad en Colima donde sufrió el último ataque.

Al igual que en otros pueblos originarios, el mayor enemigo de los comuneros y ejidatarios son ellos mismos, porque fácilmente se dividen, lo que aprovechas terceros para sacar provecho de esa condición. Sin duda ha faltado mucho respaldo gubernamental a las comunidades indígenas, porque a pesar de sus riquezas, la mayoría sigue viviendo en pobreza y pobreza extrema.