José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 6 de junio, 2020.-Casi en todos los países de mundo la brutalidad policiaca es un factor común. Sin embargo, es mayor en los llamados países en desarrollo que se caracteriza por sus altos niveles de corrupción. Solo así se explica que ninguna estrategia de seguridad en México puede contra la delincuencia organizada.

No obstante, hay elementos de seguridad en nuestro país que son muy eficaces cuando se trata de reprimir obreros, campesinos, estudiantes o cualquier ciudadano. También funcionan para detener transeúntes o vehículos en ciudades, comunidades o carreteras. Con sus cada vez menos honrosas excepciones.

El último caso conocido fue el asesinato de Giovanni López, albañil de 30 años, a manos de la policía de Ix-tlahuacán de los Membrillos, en Guadalajara, Jalisco. El joven albañil fue detenido, fuera de su casa, por no llevar cubre-bocas, a decir de su hermano.

También, como en muchos casos, el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro, a quien se le acusa de corrupto, intentó ocultar el hecho, incluso hubo amenazas contra la familia de la víctima para tratar de que no se subiera a las redes el atropello policiaco. Después de golpear a Giovanni se lo llevaron, y ya mal herido lo dejaron en un hospital donde murió. Tenía incluso un impacto de bala en la pierna.

Los hechos se dieron a conocer después de un mes, la familia de la víctima tenía miedo. Tal vez decidieron publicarlo cuando los familiares observaron las protestas en Estados Unidos por el asesinato, también a manos de la policía, del afroamericano George Floyd.

En Guadalajara hubo disturbios por la protesta de cientos de jóvenes. La respuesta del gobernador Alfaro fue que la manifestación fue organizada por el Presidente López Obrador. Sin embargo, el Presidente exigió pruebas de la acusación. Luego en un comunicado, la gente de Alfaro dijo que no fue el Presidente, pero sí gente de Morena.

Las autoridades aseguran que los policías responsables del crimen de Giovanni fueron detenidos, lo que no garantiza que se hará justicia, ni que cesarán las arbitrariedades policiacas. En tanto, Alfaro, junto con otros gobernadores se organizan para denostar al gobierno de AMLO, lo que sin duda se vale políticamente, pero al menos el gobernador de Jalisco, sabe que le pisan los talones por actos de corrupción.