José K/Noticias y Debate

Morelia, Mich., 24 de mayo.-El sistema político mexicano ideó la forma de mantener controlada a la prensa nacional, a través de convenios publicitarios, no solo para difundir  obras de gobierno sino también para dar la orientación política que se deseaba. Así ha sido en la Ciudad de México y en todas las entidades del país.

Solo basta recordar la frase del ex presidente José López Portillo, “no te pago para que me pegues”. Aun así ha habido medios de información disidentes y periodistas que no entraron en ese engranaje, como parte de la dialéctica  que hay en todas las sociedades.

Sabemos que las grandes empresas como Televisa, TV Azteca y noticieros radiofónicos se han beneficiado de la propaganda oficial, por la gran cobertura que tienen.

No sorprende que  gente como Joaquín López Dóriga, Óscar Ramón Beteta, Pablo Hiriart, Ricardo Alemán, Adela Micha y columnistas afines al sistema estén en una lista millonaria que dio a conocer el gobierno federal que preside Andrés Manuel López Obrador.

El gobierno de Enrique Peña Nieto gastó 449 por ciento más de lo programado en comunicación social en su último año de gobierno, lo que no impidió que saliera con el desprestigio mayor que cualquier otro presidente.

En estados y municipios  el sistema publicitarios se reprodujo igual pero en menores proporciones. La actividad periodística se convirtió en un oficio relativamente fácil de emprender, sobre todo cuando se trata de reproducir boletines. Y para los periodistas siempre ha sido difícil sobrevivir con los salarios de hambre que hay.

En todo el país hay miles de medios de información entre grandes y pequeños, y todos los que en ellos participan tienen derecho a vivir dignamente. No es fácil obtener publicidad de las instituciones privadas, y tampoco  es nada sencillo acceder a convenios oficiales o políticos. Lo único que se puede observar es que se complica más la situación  para miles de periodistas con los recortes que hay en las empresas periodísticas con la llamada política de austeridad.

Es cierto que el periodismo se llenó de vicios, pero promovidos desde el poder. En este país cualquiera puede ser periodista, solo requieres de una libreta y una grabadora, pero no hay que espantarse es parte de la realidad que vivimos en México desde hace muchos años.