José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 16 de octubre, 2019.- ¿Cómo interpretar los homicidios de los 13 policías en El Aguaje, municipio de Aguililla? Primero hay que señalar que en la entidad han ocurrido varios  hechos terroríficos en poco más de 15 años. Los agresores han sido grupos delictivos, las víctimas sus adversarios, personas que no acceden a sus demandas y policías.

En junio de 2010, fueron asesinados 12 policías federales y 15 más resultaron  lesionados, en una emboscada ocurrida en la autopista Zitácuaro-Estado de México. Iban 40 uniformados, cuando un grupo fuertemente armado los atacó sin que los uniformados pudieran hacer mucho por defenderse.

El 24 de abril de ese mismo 2010, se registró un atentado con granadas y armas de alto poder contra la titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, Minerva Bautista Gómez, dejó un saldo de cuatro personas muertas, dos guardaespaldas de la funcionaria y dos civiles que quedaron en medio del fuego. La funcionaria estatal logró salvar la vida porque iba en una camioneta blindada, que finalmente fue insuficiente, porque de suerte no estalló una granada que logró entrar dentro del vehículo. Fue una emboscada, cuando se dirigía a las instalaciones de la Feria de Morelia, ubicada en el municipio de Charo.

En efecto, decenas de policías han muerto en todos estos años. A decir de autoridades municipales, muchos uniformados fueron asesinados porque no se prestaron a los chantajes de la delincuencia; otros por decidieron involucrarse, y muchos más en enfrentamientos.

Lo ocurrido este 14 de octubre, puede interpretarse como un mensaje del crimen organizado, sobre todo porque en los últimos meses ha habido mayor presencia de los cuerpos de seguridad del estado y la federación en esa región que en verdad es peligrosa,  sobre todo a partir de que el entonces presidente declaró la guerra a la delincuencia en diciembre de 2006.

Pero también pretenden demostrar su poderío. Dicen que es probable que alguien dio el “pitazo” y por eso los estaban esperando. Pero en total iban 40 elementos, ¿pero dónde estaban  los otros 18 policías?

Es obvio que no solo basta llevar buen armamento, sino que las patrullas deberían llevar protección especial sobre todo en las regiones más conflictivas. También hay que admitir que la mayor de las veces nunca pasa a mayores. Pero de pronto salta la liebre, cuando menos lo esperas.

Sin duda una tragedia para los policías y sus familias. Lo único que podemos asegurar es que el monstruo sigue creciendo, y algunas veces desde las entrañas de los cuerpos de seguridad.