Fernando Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

CDMX, 5 de julio, 2019.- El conflicto generado entre varios elementos de la Policía Federal (PF) y el gobierno que encabeza Andrés Manuel López obrador, merece una atención especial, pues se menciona la posibilidad de una mesa de negociación, sin embargo, ninguno de los actores reconoce la legitimidad del otro, es decir, por un lado, el presidente reiteró que la institución policiaca “se había echado a perder… ya estaba muy descompuesta, por eso fue muy buena medida crear la guardia nacional.

Ya venía mal lo de la policía federal.  Cuando se toma la decisión de pasar a la Segob, se echó a perder por completo”, por lo que de acuerdo al tabasqueño no tiene razón ni justificación las protestas de los policías federales por presuntas irregularidades en su paso a la Guardia Nacional.

Los integrantes de la PF no reconocieron la autoridad de la comisaria general, Patricia Trujillo Mariel, quien intentó negociar con los elementos, pero fue agredida por varios agentes, pues la hicieron caer al piso y le arrancaron sus insignias de mando. No obstante, pasadas varias horas se instaló una supuesta mesa de diálogo en la que acudió como representante el subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía, sin embargo, los representantes de la PF se retiraron de la negociación y señalaron que convocarían hoy a un paro nacional indefinido y no entregarían las instalaciones del Centro de Mando en Iztapalapa, las cuales mantienen bloqueadas.

De lo anterior, se puede establecer que no existen condiciones para el diálogo, pues los interlocutores no reconocen ni su legitimidad ni su autoridad para expresar sus diferencias. López Obrador no sólo insiste en asegurar que el organismo policiaco está echado a perder, sino que además existe la intervención de una “mano negra” en el conflicto, con intereses ajenos al respeto de los derechos laborales de los policías.

En cuanto al tema de controversia, éste no genera grandes dificultades, pues parece que hay un entendimiento por respetar las prestaciones y salarios de los trabajadores, lo desafortunado es que no hay un reconocimiento de ambas partes para sentarse en una mesa de diálogo.

El reconocimiento a la legitimidad de los actores involucrados sería un buen inicio para establecer una mesa de negociación…

El autor es consultor político, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la FCPyS; Maestro en Comunicación y Política; y Doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Comunicación y Política por la UAM Xochimilco. Ha sido periodista en medios locales y nacionales. (ferelorriaga@politicas.unam.mx).