Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 2 de mayo, 2019.- El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador presentó este miércoles el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, que será entregado al Congreso de la Unión; aseguró que el documento será un ejemplo a nivel internacional, aunque de inmediato surgieron las críticas debido a que el texto consta de únicamente 65 cuartillas.

A través de un video, el mandatario informó lo anterior y sostuvo que “por primera vez en muchos años, en los últimos 36 del periodo neoliberal se presenta un plan de desarrollo que no se ajusta a los dictados de los organismos financieros internacionales y de los gobiernos extranjeros”.

Destacó que el Plan Nacional pone por delante el bienestar y no el lucro y con él se acaba el periodo de la política neoliberal con sus recetas impuestas y sus mal llamadas reformas estructurales.

López Obrador dijo que no se trata de crecer solo en lo económico sino de distribuir el ingreso o la riqueza en beneficio de todos, “eso en esencia es desarrollo que haya crecimiento y bienestar”. El presidente enfatizó que en su Plan se repite una y otra vez que se tiene que acabar, erradicar y desterrar el problema de la corrupción.

“Eso no se tocaba en los planes o supuestos planes de desarrollo que se presentaba en el periodo neoliberal los gobernantes, No aparecía ni siquiera la palabra corrupción, aquí sí. Porque es el principal problema de México, la corrupción, la impunidad y aquí se habla de crear empleos, y cómo garantizar la paz, y el bienestar de nuestro pueblo”.

Acostumbrados a como estábamos a los planes de desarrollo de cientos de cuartillas, el de la llamada Cuarta Transformación consta de sólo 65 hojas, por lo cual ha sido fuertemente criticado, acusándolo de no profundizar en los temas.

Sin embargo, no por ser muy abultados los planes anteriores fueron garantía de ser llevados a cabo; retomo en este texto el análisis que hizo José F. Tapia, del Centro de Análisis de Políticas Públicas, acerca del PND 2013-2018, a cargo del entonces presidente Enrique Peña Nieto: “a través de los años estos enormes volúmenes que plasman la visión de las nuevas administraciones, han servido únicamente para comprobar la desconexión entre lo planteado por estos instrumentos y lo que se observa en términos de su operatividad y eficacia en la vida real.

“Hay una evidente falta de congruencia entre lo que establece el PND y los programas sucesivos que de ahí emanan. Hablamos de un bajo alineamiento entre éste y los planes sectoriales, así como de programas presupuestarios que no necesariamente coinciden ni con programas sectoriales, ni con las metas del PND.

“Es decir, el enfoque actual a resultados esta desvinculado de los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo y de aquellos de mediano y largo plazo que dirigen la gestión pública. Un ejemplo claro de ello es que somos capaces de conocer el momento en que inicia la operación de un programa, pero nunca sabemos en qué momento finalizará o cuál es su meta última a alcanzar”.

Y agrega: “Un ejercicio realizado por México Evalúa resalta que desde 1988, los Planes Nacionales de Desarrollo con tienen prácticamente los mismos lineamientos generales. La diferencia ha radicado en cómo instrumentar la estrategia para alcanzar dichos objetivos. Muy pocas de la metas planteadas en el PND se llegan a  cumplir de forma exitosa, posiblemente porque es poco común remitirse a ellas como el principio rector”.

Sólo el tiempo podrá decir quién tiene la razón, si los voluminosos planes anteriores, o éste más sencillo que plantea López Obrador.