José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 26 de enero,2019.- Integrantes de la organización Civil defensora de los derechos humanos Alzando Voces señalaron que cada seis meses, aproximadamente, renuevan denuncias ante las autoridades gubernamentales para que  se atiendan las demandas de los familiares  de las desapariciones forzadas.

Dicen que no saben exactamente qué ocurrirá con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en cuanto a la atención de este tema, pero es importante que sean escuchados y se investigue  a fondo la desaparición de más de 300 personas muchas de ellos durante años y décadas, en donde estuvieron involucrados elementos de seguridad de los tres órdenes de gobierno.

Pidieron  al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, acabe con la criminalización y estigmatización en contra de quienes luchan por encontrar con vida a sus seres queridos que fueron “levantados” o secuestrados por criminales policías, judiciales o militares.

Es importante señalar que hay cientos de personas más desaparecidas, que aparentemente se esfumaron por ningún motivo conocido. Es decir, salieron a trabajar, a la escuela, al mercado y jamás regresaros a sus hogares.

 “Muchas veces la gente nos ve mal porque las autoridades gubernamentales nos han criminalizado”, pero deben saber que cualquiera haría lo mismo si desaparecen su padre, hijo o hermano”, apuntó Laura Orozco Medina,  que que fue víctima de la desaparición de su padre  Leonel Orozco y de uno de su hermano Leonel (2008 y 2009). Se los llevaron un  grupo de militares, quienes pidieron una cantidad importante de dinero para liberarlo, pero a pesar de haber pagado el rescate de todas formas no se los entregaron.

Su hermano José Iván fue la primera víctima, a quien a decir de su hermana Laura le sembraron armas por lo que estuvo preso de 2007 a 2012. Al salir de prisión se organizó con los productores de aguacate de Nuevo Zirosto, municipio de Uruapan, para tratar de recuperar las huertas de aguacate de su familia que les fueron despojadas. No obstante, en enero de este 2018, José Iván fue baleado por un grupo armado, y aunque sobrevivió, después de más de un año no se ha podido recuperar porque sufrió daños cerebrales.

En tanto, Cristina Paredes Lanchino recordó que su padre Francisco Paredes desapareció el 26 de septiembre de 2007, en la salida de Morelia  a Salamanca. “Según testigos fueron elementos de seguridad federal los que se lo llevaron”.

En 1968, Francisco Paredes se incorporó al Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR).  Años después fue detenido y estuvo preso hasta 1977. Cuando salió de prisión se reincorporó a la lucha armada, a finales de 1980 fue gravemente herido durante un enfrentamiento  con fuerzas federales en el estado de Michoacán, y trasladado al penal de Apatzingán. En 1984 fue liberado. Después se dedicó a la defensa de derechos humanos, hasta que desapareció.

Mercedes Ruiz González, madre de Alejandro Ortiz Ruiz quien desapareció el 29 de noviembre de 2010,  reclamó a las autoridades que han sido omisas tanto en las investigaciones como en la búsqueda de los desaparecidos. De profesión abogado, Alejandro tenía 27 años  cuando desapareció en el tramo Lázaro Cárdenas-Apatzingán junto con su socia, Vianey Heredia Hernández. Ambos atendían un asunto relacionado con explotación de minas.

Bertha Corona Banderas busca a su hijo, Patricio Barrera Corona, detenido en un retén  por agentes federales en el municipio de Turicato, Michoacán, el 23 de septiembre de 2009. Patricio desapareció junto con sus tíos Simón, Rigoberto y un amigo de ambos no identificado.

Evangelina Contreras Ceja recordó que su hija Tania desapareció de Caleta de Campos, municipio de Lázaro Cárdenas, el 11 de julio de 2012. Iba acompañada de su padre, quien tenía poco de haber llegado de Estados Unidos. Sólo se sabe que se la llevaron policías municipales y criminales.

La presidenta de la Asociación de Viudas de Apatzingán, Arael González, comentó que en 2012 desapareció su esposo, y a pesar de que han pasado años no lo ha podido superar. “Incluso mi hija le lleva flores a la tumba de su abuelo en el cumpleaños de su esposo porque no tiene a dónde rezarle”.