Fernando Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

CDMX, 4 de mayo, 2019.- De acuerdo al documento conocido como Derivado de la Inspección, que elaboró la Secretaría del Trabajo 12 días antes de la tragedia de la mina de Pasta de Conchos, donde recordamos que 65 trabajadores perdieron la vida el 19 de febrero de 2006, se ordenó lo siguiente: “Practicar el polveo sistemático con polvo inerte en cielo, piso y ambas tablas de carbón, en el avance de la mina”.[1] Esto deja en evidencia la ineficacia de los procedimientos para eliminar la persistencia de polvo de carbón, pues desde hace dos años, ya se había realizado dicha observación en julio de 2004.

El polveo sistemático es una de las medidas de seguridad indispensables en las minas de carbón debido a la explosividad del polvo de ese mineral.

Como indica la observación, este procedimiento no se estaba realizando en Pasta de Conchos, además de que se carecía de un sistema de ventilación adecuado, es decir, provisto de abanicos auxiliares en el fondo con alcance de 150 metros cúbicos por segundo para arrojar el aire contaminado con polvo de carbón al exterior de la mina (Vergara, R. “Trampa Mortal”, Proceso, 26 de febrero de 2006).

En las observaciones realizadas por la Secretaría del Trabajo también se señala que en la Diagonal 9 (niveles ubicados a 50 o 60 metros entre sí), se localizaba un transformador de electricidad, este equipo, así como otros componentes eléctricos presentaban deficiencias, por lo que se hizo la recomendación de cambiar las cajas de conexión eléctrica dañada y colocar protección metálica al cople de la bomba del Diagonal 13 del Auxiliar Sur Arrastre, recomendación que no fue atendida.

De esta manera, se piensa que el sobrecalentamiento del transformador, sumado al polvo de carbón acumulado en el aparato, fueron los detonantes de la explosión, este argumento se dio a conocer una vez que fueron tomadas fotografías a un transformador, el cual tenía las tapas de las bobinas desaparecidas, que no hubieran volado si la explosión se hubiera dado en otro lugar (Derivado de la Inspección, 2006).

La mina no contaba con un sistema de paro de emergencia, el cual habría cortado la electricidad y generado un enfriamiento rápido, situación que dejó en evidencia la falta de tecnología para operar este sistema. A esta omisión se suman los testimonios de los mineros, quienes señalaron:

El grado de destrucción fue alto no sólo por la intensidad de la explosión, sino por la existencia de errores en la construcción, como lo indica una de las fotografías del fondo de la mina tomadas por el mismo rescatista. Las vigas (que van en el cielo) y los monos (que sostienen las minas) fueron colocados negligentemente para ser reutilizados (Derivado de la Inspección, 2006).

[1] Este ordenamiento forma parte de la Observación número 16 de la sección Interior de la Mina, Derivado de la Inspección, Secretaría del Trabajo (2006).