Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 6 de abril, 2020.-El panorama para México, a nivel macroeconómico, no era muy halagador para este 2020, y con la pandemia que afecta a buena parte del orbe la situación se complica aún más. Hay que decir que grupos económicos poderosos de las potencias económicas, a pesar de la crisis financiera, sacarán provecho de esta lamentable situación.

El presidente Andrés Manuel López Obrador comentó en su informe trimestral que la prioridad seguirá siendo los pobres, y no habrá rescate para los ricos que en varias ocasiones durante el periodo liberal se vieron beneficiados, como ocurrió con el Fobaproa, cuya deuda la seguimos pagando los mexicanos.

Dijo que se acabaron los tiempos de corrupción, saqueo y beneficios para unos cuantos. Reiteró que seguirá el programa de inversiones por lo que se generarán dos millones de empleos. Además, no se requerirá de contratar deuda pública.

En Palacio Nacional, López Obrador aseguró que se cuenta con recursos suficientes y por ello se mantienen los proyectos estratégicos del Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía.

Hay grupos empresariales y seguidores ideológicos que buscan por todos los medios echar abajo la labor que realiza el presidente de México. Desde el general Lázaro Cárdenas no se observaba a un gobierno que se preocupara tanto por los sectores sociales más desprotegidos.

Hay dolo porque se acabaron los privilegios, la forma sencilla de obtener grandes cantidades de dinero y la impunidad como se podían saquear las arcas del erario público. Son los propietarios y empleados de grandes empresas propietarias de medios de comunicación las que han orquestado la campaña.

Los llamados conservadores extrañan seguramente a los presidentes que vendieron casi todas las empresas del Estado-Nación; aquellos que endeudaron al país por más de 10 billones de pesos (10 000 000 000 000); a los que dejaron que la pobreza alcanzara a más del 60 por ciento de la población, y permitieron, e incluso fomentaron que la delincuencia se desbordara. Tan solo en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto sumaron 270 mil personas asesinadas. Más que ninguna otra pandemia.

En efecto, hay una enorme diferencia entre el presidente Obrador y los ex presidentes priistas y panistas del llamado periodo neoliberal.