Fernando Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

CDMX, 28 de febrero, 2019.- Nunca antes en México, el sistema político había experimentado una oposición fracturada y en agonía, por lo menos en las últimas décadas. Actualmente el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario (PRI) tienen que cargar con varios agravios cometidos a los mexicanos.

En el caso del PAN, el partido no aprovechó la confianza que le brindaron millones de mexicanos entre el 2000 y  2012.  

En este sentido, el sexenio de Vicente Fox Quesada se caracterizó por ser un gobierno de continuidad y no de alternancia como se esperaba. La migración de mexicanos a Estados Unidos se calculó en aproximadamente 400 mil trabajadores al año, no obstante, de los esfuerzos de la administración, no se consiguió un acuerdo migratorio con el vecino país.

Los grandes proyectos de Fox fracasaron, dos ejemplos muestran: la reforma del Estado, la cual quedó en los archivos y el aeropuerto de Texcoco, que se detuvo en agosto de 2002, ante la protesta social encabezada por residentes del municipio Atenco, quienes fueron víctimas de la represión por las distintas corporaciones policiacas.

El narcotráfico ganó territorio y se registró un crecimiento en el consumo interno de drogas; las fuerzas del orden fueron rebasadas y corrompidas por el crimen organizado

Recordamos a Alberto Aziz Nassif, quien calificó de emblemático el caso del conflicto de Oaxaca con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), pues la represión, impunidad y violación a los derechos humanos se mostraron como en los viejos tiempos de los gobiernos del PRI.

La gestión de Felipe Calderón Hinojosa se sumó a la de Fox Quesada, como administración fallida, la cual dio signos de resquebrajamiento de la figura presidencial ante la falta de legitimidad, la desorganización del Poder Ejecutivo en su conjunto, y el aumento en la pobreza, corrupción e impunidad.

Calderón Hinojosa es recordado por dos recuentos: el del voto por voto y el del cadáver por cadáver. El primero, alude a la solicitud del conteo de votos del resultado de la elección de 2006, y en el segundo, resulta difícil precisar el recuento de los cadáveres que dejó el saldo de lo que el presidente llamó “la guerra en contra del narcotráfico”.

Por ello, el discurso que enunció Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, donde calificó al presidente Andrés Manuel López Obrador de conservador, luego de que éste se refiriera a los panistas con este término, resulta poco eficaz, y no porque a López Obrador no se le pueda cuestionar o criticar, sino porque los dirigentes del PAN tienen una nula legitimidad cuando se delibera respecto al tema de la militarización del país con la Guardia Nacional.

El dirigente del PAN señaló que es inaceptable e indignante el silencio del gobierno federal acerca del percance en el que perdieron la vida Rafael Moreno Valle, coordinador de los senadores panistas, y su esposa, Martha Érika Alonso, gobernadora de Puebla. De esta manera, subrayó que han pasado más de 60 días y el silencio del gobierno genera más sospechas y dudas.

Sin duda, los panistas tendrán que pensar en mejores estrategias de comunicación política si es que quieren la atención y perdón de los mexicanos.