Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 24 de mayo, 2019.- La aprobación de Andrés Manuel López Obrador como presidente de México se ubica con un 60.3 por ciento de respaldo,  pero ha tenido hasta un 67.8 por ciento de aprobación. Por el contrario, Enrique Peña Nieto, inició su mandato con una aprobación del 55 por ciento y ese mismo año bajó al 53 por ciento para caer luego a niveles de entre el 29 por ciento (según Consulta Mitofsky, agosto de 2016) y el 25 por ciento (Buendía y Laredo, noviembre del 2016).

Los bajos niveles de aprobación de Peña Nieto,  representan la calificación más baja para un presidente desde que se inició la publicación de encuestas similares en 1995 (Reforma, 13.IV.16). La caída más pronunciada comenzó en febrero de 2014 y parece coincidir con las evaluaciones más bajas de los ciudadanos sobre las Reformas Estructurales (en especial, las Reformas Energética y Fiscal que  provocaron el mayor número de evaluaciones negativas).

Según las cifras de Consulta Mitofsky, esta caída se debió en parte al crecimiento de la preocupación ciudadana por la inseguridad. En agosto del 2013, el 30 por ciento de la población consideró, que ése era el mayor problema; un año después, el porcentaje bajó al 27 por ciento y se posicionó en el 26 por ciento en agosto del 2015.

El tema de la corrupción, tuvo una influencia significativa sobre la aprobación de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, menor  incluso que el de la economía y la seguridad. La aprobación de Calderón  fue superior a la de Peña. Calderón tuvo una aprobación promedio en su sexenio del 22, Peña Nieto, en cambio fue de sólo el 13 por ciento.Peña Nieto, tuvo un sexenio accidentado los escándalos de corrupción fueron una constante.

La  aprobación presidencial se basa en datos individuales sobre cómo las personas conectan sus percepciones sobre la economía, la seguridad pública y la corrupción  con la evaluación del titular del Ejecutivo. Un lado argumenta que el ciudadano, actúa de manera sofisticada al castigar o premiar a los presidentes, basándose en sus expectativas de futuro; otro, que el ciudadano evalúa las condiciones pasadas y presentes para castigar o premiar al Presidente. Hoy, el reto que tiene el presidente López Obrador será el mantener estos altos niveles de aprobación, en el segundo año de su mandato. �w