Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 18 de febrero, 2020.- La pequeña Fátima, de 7 años de edad, desapareció el pasado 11 de febrero después de salir de la escuela, su cuerpo apareció dentro de una bolsa plástica en Tláhuac. En México, diariamente, muere un promedio de cuatro niñas, niños o adolescentes a causa de la violencia.

Es más factible que un infante sea asesinado en nuestro país que en otros inmersos en conflictos armados como Afganistán y Siria, siendo aquí los adolescentes de entre 12 y 17 años los más vulnerables, con un promedio de 78% del total de defunciones, de acuerdo con las Estadísticas de Mortalidad 2010-2016 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

También en México, la violencia permea en los procesos educativos y de manera cotidiana existen situaciones en donde niñas y niños se ven afectados por actos de discriminación, peleas o agresiones que ponen en riesgo su integridad física e incluso su vida.

La violencia en la edad escolar (de los 6 a los 11 años) suele manifestarse dentro de la escuela por parte de maestros, en forma de castigo corporal o humillaciones y entre compañeros, en forma de acoso o bullying. Las niñas suelen ser víctimas de acoso psicológico al ser excluidas de círculos sociales o verse involucradas en rumores dañinos mientras que los niños son más propensos a sufrir violencia física y amenazas. Las consecuencias de la violencia en el entorno escolar pueden ser un bajo rendimiento y abandono escolar.

La violencia en la adolescencia (de los 12 a los 17 años), se manifiesta en diversos entornos sociales, por ejemplo, la escuela y la vía pública se han identificado como los ámbitos donde suceden 8 de cada 10 agresiones contra niñas, niños y adolescentes. Además, aunque todos ellos están en peligro de sufrir violencia sexual a cualquier edad, las adolescentes se vuelven particularmente vulnerables 

Nueve de cada 10 niños que hablan alguna lengua indígena son pobres; 80 por ciento de los infantes no alcanzan los conocimientos requeridos en su nivel educativo y más de cuatro millones no acuden a la escuela; 65 por ciento no tienen acceso a libros infantiles y ocho de cada 10 agresiones contra ellos ocurren en la escuela y en la vía pública.

Actualmente el maltrato y abuso a las niñas y niños ha pasado de ser una práctica cotidiana a convertirse en un problema de salud pública, ha crecido de forma alarmante, resultando con graves consecuencias que repercuten durante toda la vida en sus víctimas; lo que ha provocado que existan innumerables adultos con una historia de maltrato infantil y quienes corren mayor riesgo de repetir patrones de violencia de una generación a otra.

El gobierno federal debe ser consciente de que la situación de la violencia familiar y, sobre todo, el maltrato infantil, es una situación alarmante y de urgente atención. De acuerdo con datos de INEGI, cerca de 4 millones de niñas y niños se encuentran en situación de vulnerabilidad y riesgo; que en México, la primera causa de muerte e invalidez entre la población infantil es por abuso y maltrato, ocupando el primer lugar en violencia física, abuso sexual y homicidios entre los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); también figura como primer lugar mundial en pornografía infantil. El mensaje es claro: cuando la violencia tiene como protagonistas a las niñas y los niños, indica el gran malestar que está viviendo una sociedad.