Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 2 de septiembre, 2020.-El abogado y teniente coronel Manuel Urrutia Castro fue el autor de una serie de artículos publicados en la revista Impacto entre julio y octubre de 1969. En éstos exaltaba las hazañas del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y lo pernicioso del movimiento estudiantil, para así justificar la intervención de la milicia durante las protestas del 68. Es en este contexto que Urrutia Castro, publica el libro Trampa en Tlatelolco, síntesis de una felonía hacia México.  

Urrutia usó como fuente El Móndrigo libelo de difamación que buscaba dar “la otra versión de los hechos” en los acontecimientos de 1968.  Sobre este libelo en el año 2019, el Grupo de Ingeniería Lingüística de la UNAM identificó a su verdadero autor, Jorge Joseph (1911-2003) un personaje relacionado con Fernando Gutiérrez Barrios, que puso a circular el panfleto después de los sucesos del 2 de octubre.  

 El Móndrigo supuestamente fue hallado en el portafolio de un joven muerto en Tlatelolco: Según Urrutia, El Móndrigo mencionó un par de elementos sin los cuales “la revuelta sería una agitación de franciscanos dispuestos a poner la otra mejilla después de la bofetada”.  

Más que un análisis sobre el movimiento del 68, Urrutia descalifica: “una lucha cobarde e irracional”, “un movimiento espurio”, “frágil e inconsistente”, “sin una bandera justa y mucho menos una base sólida”. Se trataba de un “plan maquiavélico” promovido por “extranjeros vende patrias”, “astutos y malévolos demagogos”, que tenían “bastardas ambiciones”. Para Urrutia: “la democracia en México podría tener algunas fallas e imperfecciones; días con buenas y malas; pero con todo eso ha sido el sistema que ha llevado adelante a la República por derroteros de progreso constante”.  

Urrutia construye una cronología del movimiento estudiantil acompañada de “pruebas irrefutables” que obtiene de informes oficiales y recortes periodísticos que explican y respaldan al gobierno de Díaz Ordaz. Lo más destacado son las entrevistas a mandos militares que actuaron en las operaciones de contención del movimiento estudiantil y que muestra el papel jugado por esos actores.  

No hay que olvidar que es un texto escrito en 1969 que desarrolla la tesis de que las fuerzas más perversas al interior del Ejército tendieron una trampa en la Plaza de las Tres Culturas a esa institución y a los estudiantes y vecinos.  

Se llega a la descalificación total por lo que Urrutia expresaba: “concibo la esperanza de darle a los lectores una imagen más nítida de los hechos que culminaron con la trampa de Tlatelolco; y espero confiado que con las pruebas aportadas destruirán esas cobardes calumnias con las que pretendieron mancillar el prestigio de un gobierno revolucionario y lastimó de paso a una institución tan sería y tan respetable como El Ejército Mexicano”.  

Desde un principio la marca de la casa era obvia en cada palabra, pues si bien fue escrito y publicado para desacreditar al movimiento estudiantil, desde los sótanos de la Secretaría de Gobernación, no se tuvo cuidado alguno en la redacción y tampoco era un documento que apostará como El Móndrigo a insinuar o dar nuevas pistas sobre los “enemigos” del régimen.  

Este documento llega hasta nuestros días para que nos demos cuenta de que la política “a la mexicana” es, también en primera instancia, la podredumbre de las cañerías.  ¿Quién duda ahora, luego del 2 de octubre, que el primer lector de El Móndrigo y Trampa en Tlatelolco, fue Díaz Ordaz.