Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 17 de septiembre, 2020.- En 1976, Octavio Paz (1914-1998) consolidó su liderazgo intelectual como “padre fundador” del grupo Vuelta, acreditado su prestigio con el Premio Cervantes en 1981 y después con el Premio Nobel de Literatura en 1990, era por merecimiento propio una figura intelectual de primer orden en el México del siglo XX.  

Fue además dueño y editor de la revista Vuelta (1976-1998). Paz, en Vuelta asume la misma posición política que había tenido desde los años treinta, cuando había mantenido un difícil equilibrio, entre las distintas tendencias que dividían a los escritores, entre los extremos de una visión pro- estadounidense y la de un nacionalismo radical, entre el conservadurismo y la revolución. Esa posición lo llevó, incluso al enfrentamiento y finalmente a la ruptura con Pablo Neruda, entonces cónsul de Chile en México.  

En la década de los años setenta, cuando Paz, funda la revista Plural, pensaba en un foro abierto para el debate intelectual, en Vuelta ya no habría esa concepción ideológica. En esa tarea lo habría de acompañar el poeta Gabriel Zaid (1934), que había colaborado en Plural. Zaid, ingeniero de profesión, impuso su visión liberal al análisis político y económico que México vivía. Como representante de la tercera generación se encontraba Enrique Krauze (1947), quien fue la “mano derecha” de Paz en Vuelta.  

En 1999, tras morir Paz, Krauze fundó su propia revista: Letras Libres. La perspectiva ideológica que estuvo presente primero en Plural y luego en Vuelta, y ahora en Letras Libres, fueron las ideas de ex socialistas convertidos en anticomunistas en Estados Unidos y Europa. Aunque los miembros de estos grupos presumirían de una simpatía continuada con el socialismo, su desencanto aumentó con el paso de los años, al grado de que comenzaron a identificarse como liberales. Paz y otros tomaron la misma ruta ideológica.  

Paz sostuvo que una sociedad plural representa una fusión: “sin mayorías o minorías”. Esta visión para construir un cambio democrático, gradual y no violento se convirtió en el pilar ideológico para los neoliberales mexicanos. Paz desde Vuelta y Krauze desde Letras Libres fueron los promotores de una economía de mercado en un México en donde predominaban las ideas contrarias. Fueron innovadores y abrieron espacios a los promotores del neoliberalismo. Según esa visión, el capitalismo no sólo está asociado con la libertad, sino que también ha producido abundancia y es capaz de humanizarse conforme beneficie a todos.    

En las batallas a favor de su causa, desde la época de Vuelta, Krauze, asumió el liderazgo en contra de quienes buscaban visiones alternativas, primero atacando a escritores latinoamericanos que se pronunciaban a favor de los sandinistas, como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, y Julio Cortázar. Las opiniones de Vuelta sobre las crisis que vivía Centroamérica en los años ochenta estaban ligadas a discursos muy difundidos en Estados Unidos, incluso hicieron suyas las ideas de la politóloga Jeane Kirkpatrick, quien señalaba que las dictaduras latinoamericanas eran regímenes funcionales.  

 Apostaron a que a través del PRI como vehículo político se podría transitar a la democracia evitando la “revuelta”. Krauze resumió su batalla ideológica contra la revuelta con la frase: “democracia sin adjetivos”. Se buscó un modelo de democracia según la cual no se deben sacrificar excesivamente las libertades en pro de la justicia social, ni restringirse la intervención paternalista del Estado en cuestiones sociales. México pudo haber hecho mucho por la equidad económica, escribía Krauze, pero todavía carece de una democracia política básica. Se dejó la equidad social de lado, para buscar la democracia. El primer tropiezo para este grupo llegó en el 2018, se iniciaba una nueva época en la que ya no serían un factor de decisión en el país como lo habían sido por 42 años.