Pablo Cabañas Díaz/Noticias y debate M3

CDMX, 12 de abril, 2019.- Ene su comparecencia ante la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado de la República, el secretario de la SCT Javier Jiménez Espriú cavó su “tumba” política. Al cuestionar que no hubo un motivo de  corrupción  en la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) ordenada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, se creó  un disgusto entre ambos que  horas después llegó a un punto ruptura. 

 En su conferencia de prensa mañanera del miércoles, el mandatario reiteró que sí hubo corrupción en las contrataciones para la construcción de esa obra, “en el peor sitio del Valle de México” en el que, además, el terreno anexo se iba a convertir en “una especie de Santa Fe, para beneficio únicamente de algunas personas”.

 El punto de quiebre estaba por venir en la conferencia de prensa del jueves en la que se retomó la misma comparecencia de Jiménez Espriú en el Senado. En esa ocasión  el senador del PAN, Juan Antonio Martín del Campo, cuestionó al secretario por mantener al frente de la Administración Portuaria Integral (API) de Manzanillo, Colima, a Héctor Mora Gómez, por estar presuntamente  ligado al narcotráfico.

 Según el integrante de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado de la República, Mora Gómez  fue acusado por presuntos actos de corrupción, narcotráfico y lavado de dinero, por diversas instituciones nacionales y extranjeras como la  entonces Procuraduría General de la República y la DEA.

No es la primera vez que ese polémico funcionario era cuestionado. El pasado 30 de enero, durante la rueda de prensa mañanera un reportero cuestionó al presidente sobre ese nombramiento, luego de que durante la campaña presidencial  agravió al ahora jefe del ejecutivo federal en  redes sociales. En esa ocasión el presidente expresó que no  le importaba  que hubiera  sido un  opositor, “yo no tengo rencores; si nos ponemos a ver eso, imagínense, hay muchos que fuimos adversarios en un tiempo y ahora estamos trabajando juntos”. 

Pero el fin de Mora Gómez  y  el disgusto con Jiménez Espriú  llegó cuando el presidente señaló: “fue una comisión a la aduana a Manzanillo, del más alto nivel. Se enteraron de actos de corrupción. Nos informaron y se está procediendo”. Jiménez Espriú fue  la semana pasada, en una visita de trabajo a la aduana  de Manzanillo, en la que estuvo acompañado todo el tiempo  por Mora Gómez. Este hecho llevó a la alcaldesa de Manzanillo, Griselda Martínez  y a la senadora Griselda Valencia, para de nueva cuenta comunicar  a la Presidencia de la República que el nombramiento hecho en la aduana de Manzanillo no era el perfil adecuado. 

La comisión del más nivel coordinada por la Fiscalía General de la República (FGR), y personal de la Unidad de Protección Portuaria 62 puso en conocimiento del presidente que desde Manzanillo se pretendían enviar a Shanghái, China, 12 toneladas de pepino de mar, especie en veda permanente en México. El contenedor en el que sería transportado el tonelaje decía que en su interior había cacahuate. De las mil 624 cajas en su interior, 797 contenían la especie. La carga carecía de documentación que amparará su legal procedencia.

El secretario de Comunicaciones dijo desconocer el asunto y se  afirmó estar “muy interesado en que esos hechos  quedaran  perfectamente esclarecidos”.  Hasta ahí había llegado este asunto y Mora Gómez parecía estar impune.  Pero el jueves hizo crisis este asunto y  con el conocimiento  de que no eran un invento los casos de corrupción y los expedientes que existen sobre Mora Gómez en la PGR y la DEA su cese llegó.  La factura a pagar es muy alta por Jiménez Espriú  quien estuvo apoyando al ahora  presidente por muchos años en la oposición.