Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 30 de abril, 2020.- Decía Jacinto Benavente que “quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que nunca lo fue”. Esta frase queda bien a la decisión que tomó el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo De Hoyos al cesar a Javier Lozano de esa organización.

Lozano ha saltado de un bando a otro, según sus intereses del momento y defiende lo que antes criticaba. El personaje no es leal ni a sí mismo –como asesor jurídico ha combatido acciones que realizó como funcionario -su principal habilidad es la traición. En entrevistas radiofónicas, quien fuera vocero del excandidato presidencial José Antonio Meade, expresó a De Hoyos “ya no soy vocero ni nada de la Coparmex”.

La salida de Lozano, de esa formación empresarial ejemplifica la división en la élite empresarial entre los “duros” y los que buscan atemperar su relación con el gobierno federal. Minutos después de haber sido nombrado “vocero especial”, alguien en el sindicato patronal hizo un ejercicio elemental de reflexión.

Los jefes, de De Hoyo, vieron el tamaño de la ruptura que significaba la llegada del nuevo vocero. Por eso fue un nombramiento que duro 10 horas. La tarea para Lozano encomendada por el presidente de la patronal era muy concreta: “combatir las decisiones del gobierno de México”. Se buscaba en esa nueva contratación el lenguaje soez, el comportamiento porril expuesto en innumerables ocasiones por el ex vocero de José Antonio Meade contra la 4T.

Poco o nada aportaría Lozano al debate nacional incluso en sus más recientes intervenciones una de ellas en abril de 2018, fue expuesto en cadena nacional durante de la transmisión de un programa que conducía Joaquín López Dóriga. El entonces diputado federal panista Jorge López denunció que Lozano tenía nexos con líderes huachicoleros. Pero en el preciso momento en el que el diputado mostraba fotografías del entonces vocero del PRI, en compañía del líder huachicolero Othón Muñoz, conocido como El Cachetes, quien supuestamente obsequió las llaves de una camioneta en 2012, la transmisión en vivo se cortó.

Lozano fue identificado por Zhenli Ye Gon como la persona que dejó en su casa más de 200 millones de dólares en efectivo, como lo había hecho en otros muchos lugares del país, a fin de tenerlos a la disposición para costear a grupos paramilitares que habrían de derrocar al gobierno en caso de que perdiera Felipe Calderón en el año 2006. La Coparmex quedó muy mal parada, con este sainete.  No está de más recordar que Lozano fue cesado de una manera humillante del gobierno de Tony Gali una vez que se descubrieron sus vínculos con las bandas dedicadas al robo de hidrocarburos en Puebla, delito por el que fue detenido, acusado y después liberado el famoso Othón Muñoz, El Cachetes.