Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 19 de agosto.- Silvestre Revueltas (1899-1940) estudió violín en el Conservatorio Nacional de Música con José Rocabruna y composición con Rafael J. Tello. Ese mismo año emigró a los Estados Unidos. Estudió en el Saint Edwards College de Austin y, a partir de 1918, en el Chicago Music College, en donde estudió con Vaslav Kochansky y Ottkar Sevcik, entre otros.  

Regresó a México en 1929 por invitación de Carlos Chávez. Se presentó como solista de la recién creada Orquesta Sinfónica de México, tocando el Concierto en si menor de Mozart, con Carlos Chávez en la dirección.  

Fue nombrado maestro de violín y de música de cámara en el Conservatorio y asumió la subdirección de la recién creada Orquesta Sinfónica de México, puesto al cual renunció en 1935 por diferencias con Carlos Chávez.  

A partir de entonces, se le dio menor difusión a la obra de Revueltas. Pasarían años antes de que se empezara a reconocer la dimensión genial de este compositor.  

Algunos estudiosos de su obra musical  consideran que el viaje a España en 1937 fue fundamental para que comenzara a desplegar su creatividad de madurez. En Memorias de España 1937, Elena Garro narra: “Todo iba viento en popa. Se había abierto la exposición mexicana y Silvestre Revueltas debía escribir México en España, el himno de los combatientes mexicanos, y Homenaje a García Lorca para diez instrumentos. […] ¡El acto era muy serio! Sin embargo, Revueltas […] ¡no hacía nada!” Se trata de un episodio del alcoholismo de Silvestre que la escritora poblana no comprendió, debido a lo cual dibujó un retrato superficial e irrespetuoso del compositor.  

La Universidad de Filadelfia recibió bajo resguardo parte de los microfilmes con su música. Hace 40 años, un joven encontró en la catedral de Durango unas piececitas juveniles que Silvestre Revueltas escribió a los 16 años para su maestra de piano.  

No son importantes, pero muestran a un adolescente en proceso de encontrar su propia voz, en opinión de los expertos, sus obras más importantes las compuso de 1930 a 1940 como Sensemayá, Cuauhnáhuac, Esquinas, Janitzio, Danza geométrica, Ventanas y Redes, que lo convirtieron en uno de los primeros compositores de música para el cine.  

A ocho décadas de su fallecimiento, la música de Revueltas ha trascendido en el tiempo. Sus partituras son interpretadas y escuchadas en la musicalización de películas nacionales y extranjeras, y se mantiene como uno de los más influyentes representantes de la corriente musical nacionalista.  

Durante su estancia en Chicago en los años treinta, Revueltas se vinculó con las corrientes de izquierda, por lo que en 1937 viajó a España para participar en la Guerra Civil (1936-1939), al lado del bando republicano, conflicto que le impactó menguando su ánimo e intenciones de apoyar el movimiento. “La destrucción de una civilización hicieron considerar inútil cualquier intento de colaborar con una causa noble”, afirmó en una carta escrita en 1939.  

Su obra Homenaje a Federico García Lorca se estrenó en el Palacio de Bellas Artes en 1936, tres meses después del asesinato del poeta español, y Sensemayá se convirtió en una de las composiciones mexicanas más importantes y populares de su autoría.  

Esta pieza se ha interpretado bajo las batutas de Leopold Stokowski, Leonard Bernstein, Eduardo Mata, Esa-Pekka Salonen y Gustavo Dudamel, algunos de los directores más sobresalientes de los últimos 100 años. A esas obras le siguieron La noche de los mayas y otras para el cine. Se cree que antes de fallecer trabajaba en un ballet basado en los grabados de José Guadalupe Posada.  

El finado investigador musical Sergio Ortiz Bobadilla, quien difundió la vida y obra del compositor duranguense, consideró que “Revueltas es un pilar de la música de concierto de México y su obra contribuyó de manera definitoria a la evolución del nacionalismo musical de nuestro país; movimiento que tomó en cuenta la expresión tradicional y popular para que, mediante el tratamiento de las formas establecidas de la cultura musical occidental, pudiera adquirir una imagen y presencia diferentes”.  

Ortiz, quien formó parte de Concertistas de Bellas Artes del INBAL, añadió que Revueltas fue un compositor que contó con una escasa producción musical pero muy valiosa; fue un creador que realizó prácticamente su repertorio en los años treinta, época del nacionalismo mexicano. Escribió música acorde a la dinámica social de su tiempo. Se trata, “sin discusión alguna, del compositor genial que le da una identidad al paisaje sonoro mexicano, por lo que su sonido es inconfundible”, apuntó.  

Revueltas, falleció en la Ciudad de México el 5 de octubre de 1940 a los 41 años. Fue velado en el Conservatorio Nacional de Música y sepultado en el Panteón Francés, donde Pablo Neruda leyó un poema dedicado al compositor. En 1976 sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres.