Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 5 de julio, 2021.- Monseñor Abelardo Alvarado Alcántara, Obispo Auxiliar Emérito de México (1933-2021) fue un destacado sacerdote que tuvo una importante relación con los representantes de los medios de comunicación, la academia, la clase política y las fuerzas armadas.

Su ordenación sacerdotal fue el 26 de octubre de 1958 y recibió la ordenación episcopal el 14 de junio de 1985.Se volvió Obispo Emérito en 2008. Estudió teología en la Pontificia Universidad Gregoriana, trabajó 15 años en el Seminario Conciliar de México (1959-1974) y fungió siete años como prefecto de teología (1959-1966) además de un año como vicerrector (1966-1967).

Fue pionero como examinador Pro-Sinodal desde 1967 y director del Secretariado de Evangelización y Catequesis de la Arquidiócesis de México, SECAM (1974-1984), presidente del Consejo Presbiteral (1979-1981), Provicario episcopal de la sexta zona de pastoral (1981-1984) en la arquidiócesis de México tuvo una destacada actuación como sinodal en el II Sínodo convocado por el entonces cardenal Ernesto Corripio Ahumada.

Durante los trienios, de 1999 a 2001 y de 2001 a 2003, fungió como secretario de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). fue presidente del Consejo Editorial y siempre se contó “con su atinada visión eclesial y política para el desarrollo de este importante medio de comunicación. Dirigió el periódico de la Arquidiócesis de México “Nuevo Criterio”, con presencia crítica y gran respeto en los distintos medios de comunicación y en la opinión pública”.

En su larga trayectoria fue secretario general de la CEM (1999 – 2000) y (2000 – 2003) Vocal de la Comisión Episcopal de Pastoral de Comunicación; presidente del Departamento para las Relaciones Iglesia – Estado (2003-2006) y responsable de la Dimensión de Fe y Política (2006 – 2009).

Siguió activo participando en medio de comunicación y a través de artículos de opinión sobre el ambiente político del país. Uno de ellos, publicado por la revista Vida Pastoral fue sobre la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa en la noche de Iguala de 2014. En esa opinión, disponible en la red, Don Abelardo escribió una dura crítica al gobierno de Enrique Peña Nieto en donde afirmó:

“Desde el punto de vista jurídico y político este asunto pone en evidencia la debilidad de nuestras instituciones, que han hecho posible tanta criminalidad. La democracia misma requiere que exista un estado de derecho en el que se apliquen las leyes, se rindan cuentas y haya transparencia. Al Gobierno se le piden resultados, a él le corresponde deslindar responsabilidades y hacer justicia, aplicando las sanciones correspondientes”. Aquí se puede leer su opinión: https://www.religiondigital.org/opinion/posible-sepa-paso-estudiantes_0_1622237793.htm

En ese artículo, Monseñor Alvarado -como en su momento se lo exprese-, siguió una regla expuesta por Aristóteles: “No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad”. Monseñor Alvarado tuvo una vida que se desarrolló a través del ejercicio del ministerio, y a favor de la Iglesia y de nuestra sociedad, influyó de manera positiva de mujeres y hombres que lo buscaban por sus consejos. Vivió y ejerció su sacerdocio con humildad, dedicación y servicio. La pandemia que vivimos desde marzo del 2020, nos impidió reunirnos de manera presencial. Mi estimación a su persona coincide con la del obispo auxiliar Luis Manuel Pérez Raygoza, quien presidió en la funeraria la misa de cuerpo presente el pasado tres de julio, y que en pocas palabras recordó a Monseñor Alvarado, “como un obispo querido e importante en la Arquidiócesis de México; cariñoso y generoso sus frutos son difíciles de enlistar de manera breve”. Falleció el tres de julio de 2021. Descanse en paz.