Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 13 de febrero, 2021.- Manuel Martínez Pedroso, (1883-1958), fue hijo de Manuel Martínez Aguiar, conde de Pedroso y de Garro, y María Josefa Pedroso y Chappotin Ingresó a México por Veracruz el 16 mayo 1939, aceptado en calidad de asilado político.  

Su ficha del servicio de migración, en el registro de extranjeros, de México lo describe como un hombre de constitución física “normal”, de “1,73 mts” de altura, con pelo “castaño”, “cejas pobladas”, “ojos castaños”, “nariz rectangular” y de “religión católica”, estado civil “casado” y que hablaba “francés, alemán, inglés e italiano”. Se casó en México el 4 de abril de 1944 en segundas nupcias, siendo ya viudo, con Delia Ledo Sanz.   

El 14 de diciembre de 1910, obtuvo el grado de doctor en derecho y residió en Berlín, fue profesor titular de la Universidad de Sevilla catedra de la que posesión en 1927.  

Dentro de la terrible depuración política y universitaria llevada a cabo por el franquismo, un caso singular lo constituye Martínez Pedroso. El primero de marzo de 1946 se decretaban actuaciones en su contra por el delito de pertenencia a la masonería.  

 En 1955 la Presidencia del Tribunal volvía a comunicar a la Dirección General de Seguridad del Ministerio de Gobernación que se mantenía la acusación, tras la no localización. Ya muerto a principios de 1960 todavía se inquiría sobre el particular, dándose por cerrado el caso.  

En nuestro país se incorporó al Instituto Ruiz de Alarcón y a la Casa de España en México, actual Colegio de México. La relación de Martínez Pedroso con Alfonso Reyes, quien era en ese entonces el presidente de la Casa de España, tenía su origen en los años que Reyes vivió en Madrid.  

Las amistades que Martínez Pedroso había cultivado durante sus años anteriores al exilio se ocuparon de brindarle ayuda en los momentos de necesidad, así, Francisco Castillo Nájera, en ese tiempo embajador de México en Washington le envió una carta a Reyes en la que le expresaba que había tenido noticias de que se encontraba en México, Martínez Pedroso, a quien había conocido en Ginebra y en quien había apreciado sus altas cualidades y sus profundos conocimientos del Derecho Internacional.  

En la misma carta Castillo Nájera expone a Reyes que “mucho le agradecería que, si no encuentra inconveniente, se pusiera en contacto con Pedroso y viera su es posible utilizar sus valiosos servicios en México”.  A esta petición contesta Reyes: “tendré el mayor gusto en atenderlo en el sentido que usted me indica”. El 29 de junio Alfonso Reyes escribía a Martínez Pedroso para comunicarle que “La Casa de España en México se complace en invitar a usted para que se considere incorporado como Miembro de esta, en calidad de honorario”.  

En El Colegio de México Martínez Pedroso fue un destacado colaborador del Centro de Estudios Sociales. La relación con El Colegio de México perduró hasta finales del año 1945 en que fue nombrado Embajador en Venezuela por el Gobierno de la República en el Exilio. Su relación con la Escuela Nacional de Jurisprudencia, hoy Facultad de Derecho de la UNAM, se inició a finales del año 1939, al recibir una invitación de Mario de la Cueva, entonces rector de la UNAM, para impartir un curso sobre “Hobbes y la filosofía política en los siglos XVI y XVII”, actividad que inició en enero de 1940.  

Ese mismo año fue invitado por la UNAM para dirigir el Seminario de Derecho Público y se encargó de la cátedra de Teoría del Estado y de la de Derecho Internacional Público.  

Desde 1941 fue profesor titular de la cátedra de Teoría del Estado, cargo que también desempeñó en la cátedra de Derecho Internacional Público en la citada Escuela. Posteriormente fue nombrado profesor de carrera de ambas cátedras. Fue fundador y director de los seminarios de Derecho Internacional Público y de Teoría del Estado.  

 En la UNAM impartió cátedra por casi dos décadas, en nivel licenciatura y posgrado, además de estar a cargo por muchos años de las conferencias de orientación vocacional. Pedroso fue un maestro entregado a sus alumnos.  La presencia de Martínez Pedroso en la Facultad de Derecho “significó una renovación en los temas, métodos y líneas de investigación, en temas de Teoría del Estado y Derecho.