Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 1 de septiembre, 2021.-Luis Sandi Meneses (1905-1995) trabajó para que la niñez y la juventud de México —que fueron su mayor preocupación— amaran la buena música. En el Conservatorio Nacional de Música, estudió violín con José Rocabruna, canto con Elvira González y composición con Estanislao Mejía.  

Realizó después un curso de composición con Carlos Chávez.  Fundó en 1938 y dirigió el Coro de Madrigalistas, para el cual compuso diversas obras corales, además de dedicarse a la enseñanza en varias escuelas.  

Escribió una serie de obras orquestales de carácter indigenista como “La hoja de plata” en la que utiliza melodías de los indios yaquis y aires de huapango. “Tema y variaciones” constituye otro ejemplo de neoclasicismo.  

En 1933 fue nombrado Jefe de la Sección de Música, de donde pasó, en 1936, a la Sección de Teatro, para después volver, en 1937, a la Sección de Música. En 1942 fue nombrado jefe del Departamento de Música de Bellas Artes. En 1949 fue director general de Bellas Artes y después subdirector de la misma institución. En 1950 volvió al Departamento de Música de donde nuevamente pasó a la Sección de Música, en 1951, y luego al Departamento, en 1959, permaneciendo en esta ocasión hasta el año de 1965.  

Desde los puestos antes mencionados trabajó en las escuelas primarias, secundarias y normales, formulando planes, elaborando programas, preparando el repertorio de coros de estas; y organizando la apreciación musical. El 15 de septiembre de 1954, con motivo del primer centenario de nuestro Himno Nacional, el maestro Sandi, tuvo el honor de dirigir en la Plaza de la Constitución, —, un conjunto de voces formado por 13 mil escolares-, los que entonaron nuestro canto patrio, completo. De esta ejecución existe la grabación de un disco. Posteriormente, el 14 de septiembre de 1955, en el Auditorio Nacional dirigió un conjunto de 16 mil voces, cantando también el Himno Nacional.  

Sandi dirigió en varias ocasiones la Orquesta Sinfónica Nacional, ejecutando obras de los grandes genios de la música. Dedicó algún tiempo a la composición, de cuya producción podemos mencionar su ópera Carlota, hecha sobre el libreto de Francisco Zendejas, y su obra Bonampak. Su diario contacto con el Coro de Madrigalistas lo hizo componer y arreglar una enorme cantidad de obras corales. Entre esas obras destacan: Suite banal (1937), Tú Fú (1956), Segunda Sinfonía (1979); Corales, Los Xtoles (1947) y Nisida (1950); Coro y Orquesta, Las Troyanas (1945) e Instrumentales varios, Cinco miniaturas (1959-60) y Aire antiguo (1961).  

Fue autor de varios libros para uso de los alumnos de las escuelas primarias, secundarias y normales. Sandi fue presidente del Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de la Música; miembro individual del Consejo Internacional de la Música, de la UNESCO, para el periodo 1963-1966; miembro del Comité del Consejo Interamericano de Música.  

Al dejar el Departamento de Música, en 1965, pasó nuevamente a la Sección de Música Escolar, a la que renunció al finalizar el mismo año, para jubilarse. Su obra que integra elementos de la música indígena es poco conocida, no encontrándose grabaciones de la misma, algo que afecta a la mayoría de los compositores mexicanos del pasado siglo.