Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 3 de agosto, 2021.-Leopoldo Zea Aguilar (19012-2004) en 1936 ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, al mismo tiempo que estudiaba Derecho en la respectiva Facultad y trabajaba como mensajero en Telégrafos de México. En 1938 se inscribió en el curso de Filosofía de José Gaos, quien leyó un trabajo suyo sobre Heráclito, ante lo cual –narra el propio Zea–, “dijo que había leído mi trabajo y me felicito”.

Gaos lo recomendó con Alfonso Reyes, quien le ofreció un sueldo en El Colegio de México, para que se dedicara exclusivamente a los estudios filosóficos y dejara los jurídicos, lo cual aceptó. Luego el mismo Gaos le sugirió como tema de tesis el estudio del positivismo en México, con lo cual se interesó en la filosofía mexicana y más tarde se dedicó completamente a la filosofía latinoamericana. Recibió en 1943 el grado de maestro, y en 1944 realizó su doctorado en Filosofía como investigador becario de El Colegio de México.

Al escribir un artículo sobre las relaciones conflictivas entre Norteamérica y Latinoamérica, publicado en Cuadernos Americanos, en el cual sostuvo que Estados Unidos era sólo una imitación de los paradigmas europeos, William Berrien de la Fundación Rockefeller le propuso hacer un viaje por las universidades estadounidenses a ver si cambiaba su opinión, a lo cual accedió, y entonces visitó Nueva York, Yale, Chicago y Harvard, y confirmó su opinión.

A pesar del resultado adverso, la misma Fundación Rockefeller le financió de 1945 a 1946 un viaje por Latinoamérica. Entonces visitó ciudades de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile y Perú, y se fue relacionando con los intelectuales de esos países, con quienes más tarde publicó un número de la revista Latinoamérica.

Enseguida el doctor Silvio Zavala lo invitó al Instituto Panamericano de Geografía e Historia para dirigir el Comité de Historia de las Ideas, cuyas investigaciones culminaron con la colección Historia de las ideas en el siglo xx, con trabajos en torno de la filosofía de Brasil, Uruguay, Perú, entre otros.

En la UNAM desempeñó las siguientes responsabilidades: en 1942 sustituyó en su cátedra de Filosofía al doctor Samuel Ramos en la Escuela Nacional Preparatoria; al retirarse el maestro Antonio Caso de su cátedra de Filosofía de la Historia lo propuso para que lo sustituyera e impartió tal cátedra como titular por más de cuarenta años; y de 1954 a 1965 fue maestro investigador del Instituto de Estudios Filosóficos.

En la misma Universidad Nacional fue: de 1948 a 1953 secretario y de 1966 a 1970 director de la Facultad de Filosofía y Letras; de 1970 a 1973 director de Difusión Cultural, miembro de la Comisión Editorial, director del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos en 1982; y director del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos de 1982 a1988.

También fue profesor de la Escuela Nacional de Maestros de 1943 a 1944, e investigador de El Colegio de México de 1947 a 1953.

En la administración pública federal fue jefe de los departamentos de Cooperación Intelectual y de Estudios Universitarios de la Secretaría de Educación Pública de 1953 a 1955, secretario de la Comisión Permanente del Consejo Consultivo de la Unesco de 1953 a 1954, director de Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (Iepes) del PRI en 1959, director general de Relaciones Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores de 1960 a 1966, coordinador general de la Federación Internacional y de la Sociedad Latinoamericana de Estudios sobre América Latina y el Caribe en 1982, y coordinador general de la Comisión Conmemorativa del V Centenario del Encuentro de dos mundos en 1988.

En su labor como editor fue director de la revista Cuadernos Americanos a partir de 1985, de Tierra Nueva en 1940, de las colecciones México y los mexicanos e Historia de las ideas en América, del anuario Latinoamérica y de las revistas Deslinde y de la Universidad de México.

Sus colaboraciones fueron publicadas en Letras de México, El hijo pródigo, Revista de Cultura de Caracas, Venezuela; Universidad de La Habana, Cuba; además en los periódicos El Nacional, Novedades, Excélsior y El Día de la Ciudad de México. Más de treinta de sus trabajos se publicaron en inglés, francés e italiano y más de setenta en español.