Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 16 de febrero, 2021.- Ignacio Burgoa Orihuela (1918-2005) fue un abogado y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), experto en constitucionalismo y en juicio de amparo. Sus más de 20 publicaciones, entre libros, estudios y artículos, son referencia obligada en el derecho mexicano.  

Su obra más destacada fue El juicio de amparo (1943). Durante casi 60 años, Burgoa impartió clases en la Facultad de Derecho. Sus batallas jurídicas solían tener un trasfondo político o social, partiendo siempre de su convicción por la defensa de la constitución mexicana y el estado de derecho. En 1943, obtuvo el título de licenciado y se destacó por su tesis La Supremacía Jurídica del Poder Judicial de la Federación en México, la cual se publicó en los “Anales de Jurisprudencia”.  

Su desempeño como profesor de las cátedras de Garantías y de Amparo en la Facultad de Derecho de la UNAM se inició en 1947, y se mantuvo sin interrupciones hasta su muerte. En 1974 obtuvo el grado de Doctor de derecho en la UNAM. Su obra fue reconocida por el Consejo Universitario y lo nombró profesor emérito de la Facultad de Derecho. En 2002 defendió y presentó una petición de amparo a favor de los ejidatarios de San Salvador Atenco, en el estado de México, por la pretensión oficial de instalar un nuevo aeropuerto en sus tierras.  

Fue un crítico del gobierno del presidente Vicente Fox, pues consideraba que durante sus años en el poder se habían ignorado los preceptos constitucionales. Fue así como a un año antes de su muerte, Burgoa asesoró a la Cámara de Diputados cuando presentaron observaciones contra el presupuesto solicitado por Fox. En abril de 2005 se opuso a la acción tomada por los diputados de retirar la inmunidad constitucional al que fuera candidato presidencial en ese momento, Andrés Manuel López Obrador, considerándolo como una extralimitación de sus funciones.  

En el sexenio de Vicente Fox, señaló que el entonces presidente violaba de manera constante el estado de derecho, porque ” actúa contra él y se olvidó de la historia”.  El jurista fue un severo crítico del gobierno foxista por desaforar al entonces jefe de Gobierno: ”Considero muy sinceramente que se han valido de este proceso de desafuero, y de las condiciones del delito de violación a la suspensión que se imputa a López Obrador, quizá para deshabilitarlo como candidato a presidente de la República en 2006”.  

El tema del desafuero reconoció, se encontraba intrínsecamente ligado a la política. ”Está sometido a las conveniencias políticas, a los intereses de los partidos, al odio y a la aversión. Esas actitudes son meramente viscerales, se apartan del pueblo e interviene nada menos que el interés personal”. Criticó la intervención de Vicente Fox en el proceso de desafuero, porque éste ha participado sin mencionar el nombre del gobernante de la ciudad de México, ”y eso no debe hacerlo un presidente”.  

En diversas oportunidades realizó una crítica férrea a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Además, propuso incrementar los requisitos para ser diputados, con el propósito de que pudieran cumplir su función de legislar y evitaran convertir “las sesiones en verdaderos circos”.    

Recomendó específicamente agregar al menos estas dos condiciones como requisitos indispensables: haber cursado al menos bachillerato y tener fama pública en el distrito que representarían. En noviembre de 2005, a la edad de 87 años, este valioso constitucionalista falleció por un paro cardiorrespiratorio. No logró en vida cumplir su sueño de ser ministro de la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, en honor a su labor como docente y experto en leyes, uno de los principales auditorios de su Facultad lleva el nombre de “Ignacio Burgoa”.