Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 9 de febrero, 2021.-Gregorio Selser (1922-1991) fue un periodista y profesor universitario argentino que vivió exilado en México. En una entrevista con su hija Claudia (1953-2013), publicada de forma póstuma en el suplemento El Gallo Ilustrado, del periódico El Día en 1992, hizo este retrato su padre: “A los 11 años había leído Los Miserables, la novela que más le impresionó.” A los 15 años, Gregorio vendía bonos para colaborar con la causa republicana en España.  

En Argentina, desarrolló una importante labor editorial y fue profesor en la Escuela Superior de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata y de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.  

En 1976, al sobrevenir la dictadura militar de Jorge Rafael Videla, le avisaron que su nombre figuraba en la lista de sentenciados a muerte y emigró a México. En nuestro país, Selser contactó con académicos latinoamericanos y estadunidenses, corresponsales extranjeros e incluso políticos a los que entrevistó.  

Además, tuvo al alcance publicaciones y documentación de primera mano originada en Estados Unidos y América Central. Selser llegó con su esposa Marta Ventura –quien compartió su titánica labor documental y preservó su acervo para la ciencia social latinoamericana– y con sus tres hijas, que también serían periodistas.  

Llegó a México, gracias a un contrato con el Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales (ILET). “Le dieron visa de trabajo, por eso pudimos venir todos; el ILET hacía investigaciones sobre las transnacionales y era apoyado por fundaciones europeas” comentó Claudia en su artículo sobre su padre.  

Selser, iniciaba su trabajo, a las ocho de la mañana, hora en que empezaba a recortar periódicos. Recibía cinco diarios de México y el New York Times. Se ponía a escribir y después se iba a clase, hasta las ocho de la noche, por eso escribió tantos libros. Su esposa, Marta Ventura comentó que lo invitaban a Estados Unidos a dar seminarios o conferencias; allá se documentaba mucho.  

Se metía en la biblioteca del Congreso y venía con pilas de fotocopias de documentos; también teníamos suscripciones de revistas de Estados Unidos e información que llegaba de Argentina”. Así engrosó cada día con nuevos artículos, y cables de agencias noticiosas y los 300 kilos de material hemerográfico que en 1979 logró recuperar de Argentina. El resultado de esa labor fue la escritura de 47 libros sobre las intervenciones estadunidenses en América Latina.  

Intercambió correspondencia con la hija de Augusto César Sandino, el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, los expresidentes José Figueres, de Costa Rica, y Juan José Arévalo, de Guatemala; el venezolano José Vicente Rangel y con el intelectual estadunidense Noam Chomsky –quien en su visita a México sólo quiso conocer su archivo.  

La doctora Tania Rodríguez Mora, citada en por Irene Selser en ocasión de un homenaje a su padre a 25 años de su fallecimiento, destacó la aportación del argentino a la ciencia social: “En la frontera del periodismo, la historia y el análisis político, Gregorio Selser construyó preguntas y objetos de investigación que iluminan formas de dominación y de resistencia que bajo distintas formas nos acompañan y desafían tal vez con más vigor que antes”.  

En 1991 Selser quien padecía cáncer y los fuertes dolores le impedían trabajar. Ante el riesgo de que la metástasis afectara el cerebro, decidió suicidarse y lo hizo el 21 de agosto de 1991.