Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 25 de enero, 2021.- El maestro nació en Santiago Tuxtla, Veracruz, en 1879 y murió en la Ciudad de México en 1955. Se graduó como abogado y dejó la profesión para dedicarse íntegramente a las letras. Escritor, poeta, profesor de literatura española en la Escuela Nacional Preparatoria y de Literatura española en la Facultad de Filosofía y Letras.  

La historia de la literatura mexicana no lo menciona, de tal suerte que al morir no se tuvieron a la mano ni siquiera los datos más esenciales de su biografía, y todo se redujo a referirse a pormenores de su vida, un poco pintoresca en más de un aspecto.  

Uno de sus rasgos personales es que no se preocupó por cultivar su fama. Se conformó con mantenerse fiel a su vocación de lector voraz, de escritor, de maestro de literatura. Si no le quitaban el sueño la opinión de sus detractores, menos podía alterarlo el juicio de los ignorantes. Las burlas y las incomprensiones no lo sacaron de quicio.  

Como otro escritor mexicano, Guillermo Prieto, Castellanos Quinto vestía con abandono. El paliacate del uno tenía su equivalente en el bombín del otro. Sus clases, eran espectáculos en las que él era todo: actor, director, apuntador. De memoria, sin la ayuda de los libros, explicaba los textos inmortales: La Ilíada y La OdiseaLa Divina Comedia y El Quijote; como maestro fue un actor extraordinario. La explicación de estas obras las recordó para siempre quien estuvo presente en sus exposiciones. Conocía las obras clásicas de Grecia y Roma y gozaba explicándolas y hacía gozar a sus oyentes.  

La poesía de Erasmo Castellanos Quinto tiene una buena versificación, un claro sentimiento del paisaje y de las cosas próximas. Esto tuvo como característica singular que ninguna otra mano intervenía en sus creaciones. Castellanos[PC1] [PC2]  Quinto era responsable de su libro desde su simiente hasta que estaba impreso. De allí que fuera a un tiempo autor, impresor, encuadernador y dibujante. Publicó: Hombre de fascinante personalidadDel Fondo del Abra (1919), y después de su muerte apareció Poesía inédita (1962).  

Fue maestro de Ricardo Garibay quien expresó que era “un hombre menudo, un poco jorobado, vestía bombín, zapatos tenis y un traje cruzado, con solapas muy anchas”. El doctor Ruy Pérez Tamayo otro de sus discípulos escribió sobre Erasmo Castellanos: “era un viejo profesor de la Escuela Nacional Preparatoria que tenía una figura adorablemente absurda de santo, mezcla de San Jerónimo, El Greco y el Quijote, con largas pero ralas barbas blancas, ojos de color azul canica a los que fácilmente acudían las lágrimas y entonces parecían ágatas, y el caminar inseguro y lento que se hacía más grotesco por sus zapatos tenis con que complementaba su humildísima indumentaria”.  

Castellanos Quinto fue poeta, desconocido por muchos y olvidado por todos, su vida siempre estuvo rodeada con una singular envoltura, con una actividad docente muy destacada al grado de recibir un año antes de su muerte la medalla Belisario Domínguez por parte del Senado de la República.  

Una de las frases que lo caracterizaban y mencionaba con frecuencia era “El que no grita de joven, de viejo ya no puede”. Maestro entre otros muchos de Julio Torri, de una gran cantidad de políticos como José López Portillo y del expresidente Miguel Alemán. Fue miembro de la academia Mexicana de la Lengua, el plantel número dos de la Preparatoria lleva su nombre y en los patios de la biblioteca se puede apreciar su figura en la escultura con la que se le honra.  

Ricardo Garibay comentaba que Castellanos Quinto lo hizo amar la literatura, vivir en ella y para ella y poner la arrogancia frente a los demás y la humildad frente al oficio. Falleció el 11 de diciembre de 1955 después de padecer una larga enfermedad.