Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 20 de mayo, 2021.- Emilio Rosenblueth Deuth (1926-1994) fue un ingeniero sísmico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),  se doctoro en ingeniería (1951) por la Universidad de Illinois; además coordinador de Investigación Científica en la UNAM, investigador, profesor de estructuras y especialista en ingeniería sísmica de la UNAM.  

Trabajó para la empresa Ingenieros Civiles Asociados (ICA) y la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH). Fue profesor de diversas universidades de Estados Unidos, Italia, El Salvador, Venezuela, Colombia, Ecuador, Nueva Zelanda, Inglaterra, España, Israel, China y Cuba.  

Fue también consultor para las Naciones Unidas en ingeniería de sismos e investigación científica, así como miembro de diversas academias, colegios, asociaciones y sociedades mexicanas y extranjeras, entre ellas la Academia de la Investigación Científica, el Colegio de Ingenieros Civiles de México, la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica, la Sociedad Mexicana de Mecánica de Suelos, la American Society of Civil Engineers, el American Concrete Institute, la Seismological Society of America, la International Association for Earthquake Engineering (IAEE, la Asociación Latinoamericana de Sismología e Ingeniería Antisísmica, la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros, la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (en calidad de Miembro Asociado Extranjero).  

En su carácter académico, además de ser profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional y de la División de Estudios de Posgrado de dicha facultad, impartió cátedras en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el de California y el de Milán, y en las universidades de Washington, Stanford, California, Waterloo (Canadá) y Nacional de Ingeniería (Perú). Asimismo, dio innumerables conferencias en el país y en el extranjero, siempre consciente del público, tanto especializado como no, al que se las dirigía.  

Su tío el científico Arturo Rosenblueth quien, no teniendo hijos propios, prácticamente lo adoptó a la muerte de su padre, cuando tenía 18 años. Cursó la secundaria y la preparatoria en el Colegio Francés Morelos e ingresó a la Escuela Nacional de Ingenieros donde estudió ingeniería civil.  

Al mismo tiempo que estudiaba, desempeñó numerosos trabajos como topógrafo, estructurista, ayudante de laboratorio de mecánica de suelos y supervisor de obras para varias empresas privadas. En 1949, con la ayuda de dos becas, una de Manuel Suárez y otra de sus tíos Karoli y Maruca, ingresó al posgrado de la Universidad de Illinois, una de las universidades de mayor prestigio en ingeniería civil.  

Terminó el doctorado en tres años –el segundo otorgado a un mexicano por la Universidad de Illinois– y fue uno de los alumnos más brillantes que ha tenido dicha universidad. En su tesis doctoral hizo una contribución mundial a la teoría de las probabilidades aplicada a la ingeniería sísmica. Publicó años después un libro ya clásico, “Fundamentos de Ingeniería Sísmica”, con su asesor de tesis, el destacado profesor Nathan M. Newmark, quien había contribuido al diseño de la Torre Latinoamericana.  

A pesar de tentadoras ofertas para trabajar en Estados Unidos, regresó a México en 1951. Inició un noviazgo que duraría dos años con Alicia Laguette González, hermana de uno de sus compañeros del Colegio Francés Morelos. Se casaron en 1954 y tuvieron cuatro hijos: David (1955), Javier y Pablo (1956) Mónica (1957).  

Alicia tenía el grado de Maestra de Literatura e impartió por varios años clases de literatura universal y latinoamericana.  

La biblioteca de la casa fue creciendo gracias a que su esposa quien, con sus pláticas, contagiaba a todos un gusto por la lectura. Conocí a la familia pues sus hijos Pablo y Javier fueron mis compañeros en el CCH. En el hogar se escuchaba a Stravinsky, Schubert, Beethoven, Shostakovich y Messiaen, entre otros.  

Los hermanos crecieron en un ambiente deliberadamente austero, estudiaron piano, jugaban ajedrez con regularidad y se dedicaron a las matemáticas en donde Javier y David han destacado en publicaciones y congresos en universidades de Europa y Estados Unidos.  

El doctor Rosenblueth, poco antes de casarse, estableció un despacho de ingeniería estructural, Diseño Racional (DIRAC), que creció rápidamente, y del cual fue presidente y socio principal durante más de treinta años. Ahí participó en los diseños de numerosas obras, muchas con soluciones de avanzada, como las obras para la olimpiada de 1968, el Palacio de los Deportes, colaborando con Félix Candela, A. Peyri y E. Castañeda Tamborell y la Alberca Olímpica.  

Presidió la Academia de la Investigación Científica (1963-1965); que le otorgó la mayor presea de ésta (1963) y el Premio Nacional de Ciencias (1974). Fue subsecretario de Educación (1978-1982), y en 1988 fue nombrado investigador emérito del Instituto de Ingeniería de la UNAM y asesor del Centro de Investigación Sísmica.  

Propuso un método para estimar la respuesta estructural máxima, que se conoce como Regla de Rosenblueth, usado en todo el mundo; encontró la solución al dominio del tiempo al problema de propagación de ondas de corte en medios viscoelásticos estratificados; introdujo el uso de cascarones cilíndricos de concreto reforzado para transmitir la carga de los edificios al suelo; perfeccionó un método para elección racional de modelos probabilistas, basado en la evaluación de pérdidas por posibles errores en la elección, aplicado en la selección del modelo más adecuado para describir el proceso de ocurrencia de los grandes sismos mexicanos de subducción.