Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 27 de julio, 2021.-Demetrio Frangos Roccas  (1891-1981) nació en Turquía. Obtuvo el bachillerato en la Gran Escuela Nacional de Phanar, Constantinopla, más tarde recibió el título de contador público, expedido por la Escuela de Altos Estudios Comerciales de Marsella, Francia.  

En 1914, llegó a México, que se convierte en su patria por adopción. El año 1915 inicia el “Curso de los honores” magisteriales, impartiendo la asignatura Raíces griegas y latinas en el Colegio Preparatoria de Orizaba.  

Su vocación se amplía en 1917, cuando funda la Escuela Superior de Comercio de Orizaba, y  es nombrado profesor de materias especiales por la Escuela Industrial Federal de Orizaba. En 1926, se traslada a la ciudad de México, junto con su esposa, Conchita Mayorga y sus cinco hijos.  

Se suceden los actos de vocación magisterial. Enseña Lengua griega en la Facultad de Filosofía y Letras desde 1932. Este magisterio se amplía más tarde con el Seminario de traducción griega, que formaba a los becarios destinados a multiplicar los traductores de la biblioteca bilingüe mexicana (Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana).  

En 1939, Antonio Caso lo propone como profesor de Raíces griegas y latinas aplicadas a las ciencias biológicas. La Escuela Nacional Preparatoria, a partir de 1940, lo nombra docente de latín, de etimologías grecolatinas y de griego.  

El maestro Frangos —”Franguitos” lo llamaban emotivamente sus colegas— no medía en horas su esfuerzo en favor de los alumnos, se entregaba a ellos de manera espontánea y gozosa. Desarrollaba en la clase sus cualidades de ser humano. Aun en medio de las explicaciones más abstractas había en él un espíritu amable y gracioso.  

Su humildad aparece en la determinación de presentar el examen de maestría en Letras, con especialidad en Letras Clásicas, en 1954, a pesar de que los órganos universitarios responsables lo habían eximido de toda prueba, vistos sus altos merecimientos. Con actitud humilde, recibe, en 1962, la Cruz de Oro de la Orden Real del Fénix, que le concedió el rey Pablo I de Grecia al reconocer su enseñanza de la lengua y la cultura griegas en México. Como un reconocimiento institucional, el 18 de diciembre de 1959, el Consejo Universitario lo designó, entre aplausos y una aclamación unánime, profesor emérito de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.  

El cuerpo académico de esta Facultad celebró con júbilo el nombramiento más grande que la UNAM otorga a sus maestros distinguidos.