Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 25 de agosto, 2021.- Conlon Nancarrow  (1912-1997) durante la guerra civil española, combatió del lado republicano en la Brigada Lincoln. En 1940 se refugió en México, donde vivió hasta su muerte en 1997. Vivió en un mundo totalmente aislado y se dedicó a componer, sobre todo, obras para pianola cuya complejidad supera probablemente todo lo escrito en el siglo XX.  

El uso de la pianola le permitió componer obras para, por ejemplo, doce voces, cada una en un tempo diferente. Están compuestas expresamente para pianola pues la velocidad y la complejidad rítmica de sus obras se encuentran fuera del alcance de cualquier pianista.  

En sus primeros y prácticamente últimos contactos con el medio musical de México, recibió un encargo del compositor Rodolfo Halffter y entregó para el caso un Trío para instrumentos de aliento, pero los encargados del estreno se negaron a hacerlo porque, repite la frase Nancarrow: “si lo hiciéramos parecería que estamos borrachos”.  

Ya había tenido una experiencia similar en Nueva York, Nancarrow con otra de sus partituras por lo que consideró que era demasiado, así que tomó la decisión de crear una orquesta autosuficiente, prescindir de los humanos para la interpretación de su música.  

Lo que hizo Nancarrow fue continuar y de hecho revivir una tradición que data de la antigua Grecia: con la música mecánica o autosuficiente. Fue hasta 1904 cuando en Alemania se reprodujo papel picado, o perforado, como el prototipo para lo que después florecería como rollos perforados para pianos mecánicos. Ése fue el antecedente directo de la grabación discográfica, pues gracias a la perforación de rollos era posible que los alumnos del gran Jan Paderewski (1860-1941), lo oyeran tocar sin que el maestro estuviera presente.   

Desde los ochenta del siglo pasado Nancarrow fue considerado uno de los compositores más importantes de la música occidental del siglo XX. Si bien se formó́ en los Estados Unidos, donde publicó sus primeras obras en México llevó a cabo la investigación con la que concretó sus aportaciones a la música. La Ciudad de México y, específicamente, en el número 46 de Calzada de las Águilas se tornaron su espacio de investigación.   

La obra de Conlon Nancarrow  es de 500 estudios para pianola, que practicó y creó durante todo su tiempo productivo. Al principio denominó a esas tareas como “estudios rítmicos” para luego dejarlos con el nombre simple y contundente de “estudios”. La génesis de tales hallazgos está en el libro de Henry Cowell titulado New Musical Resources.   

Contaba Nancarrow, que hacia finales de la década de los cuarenta del siglo pasado viajó a Nueva York en busca de una máquina para perforar rollos para pianola. La odisea culminó en una tienda de máquinas medievales y dos artesanos extravagantes que estuvieron dispuestos a fabricarle, por 300 dólares, su máquina personal para perforar rollos de papel.  

A partir de la década de 1980, su música empezó a atraer atención, no solo en México sino internacionalmente. El compositor György Ligeti dijo en 1982: “Esta música es algo grande e importante para toda la historia de la música.  

La música de Nancarrow es original, disfrutable, perfectamente construida, pero al mismo tiempo emocional… Para mí, en la actualidad esta es la mejor música de cualquier compositor vivo”. La Fundación MacArthur le otorgó en 1982 la beca Genius Grant, consistente en la cantidad de 300 mil dólares distribuidos en cinco años, y el gobierno de México le otorgó una beca anual de 1991 a 1997.