Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 17 de marzo, 2021.-Carlos Llano Cifuentes (1932-2010) fue un filósofo, empresario, profesor y escritor. Una de las figuras más importantes en el siglo XX en de la administración de empresas y en 1967 en la fundación  del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa, y de la Universidad Panamericana (UP). Estuvo a cargo del Consejo Superior de la UP entre 1967 y 1994.

Fue presidente de la Fundación Montepío Luz Saviñón y se desempeñó como miembro del Consejo de Administración del Grupo Posadas y del Consejo Editorial de la revista Expansión. Impartió cursos a más de 20 mil empresarios que tuvieron contacto con él.

Realizó sus estudios de licenciatura y doctorado en Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, en la Universidad de Santo Tomás en Roma y en la Universidad Nacional Autónoma de México, así como estudios de Ciencias Económicas en la Universidad Complutense de Madrid.

Entre sus libros se encuentran Análisis de la acción directiva, Las formas actuales de la libertad, Humildad y Liderazgo, Viaje al centro del hombre y La metamorfosis de las empresas. Uno de sus libros más favorecido fue Ser del hombre y hacer de la organización, que analiza y describe cómo la acción del hombre surge lo más íntimo y sostiene que el nuevo modo de hacer las organizaciones requiere un nuevo modo de ser del hombre.

Una de sus grandes preocupaciones era la ética en los negocios, la congruencia de las empresas y la rectitud en todas las funciones del director. Su espíritu, cuando se fundó el IPADE era dar al empresario un espíritu de responsabilidad social y de responsabilidad con los demás. Según sus discípulos el maestro les decía que su idea: “no era hacer mejores empresarios, sino mejores personas”.

Obtuvo su doctorado en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fue discípulo del filósofo español José Gaos, quien había sido rector de la Universidad de Madrid. En 1939, Gaos, considerado el alumno más cercano y fiel de otro gran pensador, José Ortega y Gasset, se exilió en México al terminar la Guerra Civil española y obtuvo la nacionalidad mexicana en 1941. El último libro de Carlos Llano como filósofo fue precisamente “Ensayos sobre José Gaos: Metafísica y fenomenología”.

Al final de su vida, a pesar de su edad, se movía con prisa, y no desaprovechaba el tiempo escribía al menos un libro por año. Llano era el paradigma de un buen emprendedor, siempre inconforme, siempre queriendo mejorar, nunca dejándose llevar por las circunstancias. Trazando el rumbo, aprovechando oportunidades y viendo a los problemas como obstáculos elegidos precisamente por quien se propone alcanzar objetivos grandes..

Uno de sus más interesantes artículos es precisamente “El problema filosófico de la muerte”. Tenía la certeza de que la vida terrenal era el preámbulo a la vida eterna. Fue miembro del Opus Dei durante más de cincuenta años, una faceta de su vida que él consideraba como dato no curricular por pertenecer a la intimidad de la vida de fe, y supo encarnar muy bien el espíritu de dicha organización que aprendió directamente de su fundador: “Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar a los demás con el trabajo”.

Queda su idea sobre la fortaleza de espíritu , a la consideraba en sus dos vertientes, tanto en la de emprender como en la de resistir las dificultades, la presión externa, la cual no decía no podrá rompernos si encuentra solidez en nuestro interior.