Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 18 de agosto, 2021.- Carlos Antonio de Padua Chávez y Ramírez (1899- 1978), cursó entre 1911 y 1913 los primeros años de estudios preparatorios en la Escuela Nacional Preparatoria. Identificado con la juventud revolucionaria, fundó en 1915 la revista Gladios, la más importante de entonces en su género.  

En 1921 presentó un primer concierto público con sus composiciones, entre ellas el Sexteto para piano y cuerdas (1919) y obras para piano y voz. Su producción hasta entonces es romántica, y sus arreglos de música mexicana están inspirados en los de Manuel M. Ponce. A partir de Los Madrigales (1921) y  Nocturnos (1922) abrazó el impresionismo.  

En 1922 contrajo matrimonio con Otilia Ortiz. En el invierno de ese mismo año hizo un viaje de observación por Austria, Alemania y Francia. Fue entonces cuando descubrió la música de Stravinski y Schönberg.  

En Berlín, la casa Bote und Bocke publicó su Deuxieme sonate pour piano (1921). A su regreso organizó y dirigió la serie Conciertos de Música Nueva, en la que por tres años consecutivos dio a conocer las novedades europeas. Silvestre Revueltas y la cantante Lupe Medina participaron en esos programas.  

A fines de 1923 y principios de 1924 hizo un primer viaje a los Estados Unidos, y en 1926 residió por un tiempo en Nueva York. En 1928, nuevamente en México, fue invitado a reorganizar y dirigir la orquesta del Sindicato de Filarmónicos que, organizada como cooperativa, cambió su nombre al año siguiente por el de Orquesta Sinfónica de México.  

Su primer concierto lo dio en septiembre de 1928, y desde entonces y hasta 1949 fue su director con un éxito sin precedentes. os músicos europeos son de la peor clase”, escribió en una carta de 1931 el compositor Carlos Chávez. Y agregó: “Directores, pianistas, violinistas, cantantes y demás son gente con una mentalidad de ‘prima donna’, se dan demasiada importancia. Debemos cambiar la situación, Aaron”.  

Era una respuesta a su gran amigo, el joven Aaron Copland, quien coincidió: “Todo lo que escribiste sobre la música en el continente americano hizo un enorme eco en mi corazón. Ya me cansé de Europa, Carlos, y creo al igual que tú, que nuestra salvación depende de nosotros mismos y que debemos luchar contra los elementos extranjeros en la música de América”.  

La batalla por la música del norte de América se ganó desde dos frentes. Al igual que el estilo de Copland transformó la música en Estados Unidos, Chávez ejerció una enorme influencia en México como compositor, director y funcionario de la cultura.  

Con la Sinfónica de México estrenó 197 obras, de las cuales 83 eran de músicos mexicanos. En el mismo periodo, Carlos Chávez dirigió 267 conciertos. De 1928 a 1934 estuvo también al frente del Conservatorio Nacional de Música, y entre 1933 y 1934 fue jefe del Departamento de Bellas Artes en la Secretaría de Educación Pública. En 1946 fundó Nuestra Música, sociedad promotora de conciertos, de la cual surgieron una revista y la casa Ediciones Mexicanas de Música.  

Redactó el proyecto para crear el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y fue su primer director (1947-1952). En 1958 desempeñó la cátedra de poética en la Universidad de Harvard, impartida anteriormente por Igor Stravinski y Aaron Copland.