Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 25 de marzo, 2021.- Mathilde Rodríguez Cabo Guzmán (1902- 1996) fue hija de Nicolasa Guzmán y del terrateniente Ángel Rodríguez Cabo Forns, quienes procrearon otros dos hijos: Francisco y Eva.

Estudió en la Ciudad de México. Su educación primaria la llevó a cabo en la escuela “Protasio Tagle”. Los estudios de bachillerato los realizó la joven Mathilde entre 1917 y 1921 en el Colegio Alemán, y al conseguir el dominio de la lengua alemana tradujo con solvencia al español obras de reconocidos psicoanalistas como Carl Gustav Jung y Sigmund Freud.

Para poder ingresar en 1922 a la carrera de médico cirujano en la Universidad Nacional de México, tuvo que vencer diversos obstáculos burocráticos de carácter machista que le impedían el acceso. En diciembre de 1927, presentó el examen general de médico cirujano y su examen profesional el 11 y 12 de mayo de 1928, con la tesis en torno al tema “Tonicidad Gástrica y Gastrotonometría”.

Por su alto promedio escolar obtuvo una beca de la Sociedad Alexander von Humboldt para continuar sus estudios de psicología, neurología y psiquiatría en Alemania. En la Universidad de Berlín se incorporó en 1929 a los Cursos Internacionales de Perfeccionamiento Médico.

En 1929, viajó a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas comisionada por el Departamento de Salubridad Pública para observar la organización social del Estado soviético y aspectos que según la propia doctora “le sirvieron para orientar conductas futuras en su actuación como funcionaria”.

El historial de Mathilde Rodríguez Cabo nos muestra una mujer enérgica, pero a la vez sensible y generosa que, a partir de su universo profesional médico y psiquiátrico, dio cauce a un proyecto modernizador pedagógico y de salud pública, bajo los auspicios del Estado posrevolucionario, dirigido a menores en estado de indefensión y con problemas psiquiátricos y delincuenciales.

Estuvo vinculada con numerosas instituciones de educación en México, como la Escuela Nacional de Trabajo Social, y como Inspectora de la Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios de la UNAM, donde trabajó en la producción de proyectos de derecho.

En su vida se esforzó por hacer una sociedad más equitativa y justa para las mujeres y los niños en México. En su trabajo asistencial privilegió la protección y el cuidado de las madres y sus hijos por el influjo de las políticas establecidas por el Estado.

También se pronunció por el control de la natalidad, la despenalización del aborto y un cambio notable en el enfoque sobre la prostitución privilegiando los derechos de las mujeres y la sanidad pública.

A la vez complejizó su concepto de ciudadanía femenina con una aspiración igualitaria alimentada de un entramado social y cultural donde numerosas voces femeninas dejaron huella en el largo y complejo proceso de reconocimiento y visibilización de las mujeres en el siglo XX.

Estuvo casada con el general Francisco J. Múgica; tuvieron un hijo, Janitzio Múgica Rodríguez. Su feminismo se ancló en la contrastante disparidad de la estructura social mexicana, y exhortó a las mujeres de la clase trabajadora a arrancar las raíces desiguales de la sociedad y a replicar el andamiaje masculino del Estado posrevolucionario porque impedían su completa emancipación. Concluyó su vida, invitando a las mujeres a tomar parte activa, en todos los órdenes de la esfera pública para ejercer sus derechos plenamente. Rodríguez Cabo dejó sembradas en un tono crítico y de manera innovadora valiosas semillas de ideas y de acción en favor de las mujeres y los niños a escala mundial; aún hoy día tienen plena vigencia a la luz de la desigualdad padecida por los conglomerados femeniles e infantiles más vulnerables en distintos ámbitos bajo el orden patriarcal de dominación.